Crítica: BEYONCÉ “LEMONADE”

27/4/16

“SI LA VIDA TE DA LIMONES, HAZ…”

Por Fer Casals

Dueña de una posición en su carrera que le permite no ser esclava de la obligación de producir un hit single, Beyoncé consigue en “Lemonade” su álbum más progresivo, una extraña oda a la infidelidad como motor de la auto-interrogación, la superación y el empoderamiento.

Destinada a ser carne de los tabloides, los rumores detrás de las canciones hablan de un supuesto affaire de su esposo Jay-Z como la fuente de inspiración y catarsis. Más allá de los chimentos lo que importan son las composiciones y en “Lemonade” brillan.

El cambio de paradigma pop que resultó “Beyoncé” de 2013, continúa y se agiganta en “Lemonade” desde su estructura intrincada, sus arreglos arriesgados y la cruda interpretación de la cantante.

¿Realmente empodera Beyoncé a la mujer negra millennial? Habria que preguntarselo a las destinatarias de ese mensaje. Por lo pronto Beyoncé supone muchas cosas para su público, artista pero estrella pop, madre y esposa, mujer de negocios y feminista, fantasía pin-up fashionista y muchos casilleros más. Las ideas de “Lemonade” son una ensalada donde la victimización y el perdón conviven sin perder nunca el poder del mensaje. Y queda claro porqué resuena tanto en esa mujer negra moderna que ve en Beyoncé un símbolo y un modelo.

La mujer despreciada no es nada original como tema para un álbum (escuchar el reciente “Vulnicura” de Bjork) , pero la forma en que Beyoncé presenta su versión de los conflictos maritales si lo es. El registro resulta infinitamente más convincente al ser ella con su vida de reality show la portavoz. El denominador común que atraviesa el álbum es el eco que viaja a través de los lazos familiares y las generaciones. Esa experiencia puede ser personal, pero los efectos son universales.

El disco comienza con una declaración cargada de tristeza “Puedo degustar tu falta de honestidad, se te siente en el aliento” marcando el tono de “Pray you catch me”. La diabólica colaboración con Jack White en “Don’t Hurt Yourself”, y con The Weeknd en “6 Inch” muestran a Beyoncé fuera de su género a plena versatilidad. La segunda mitad del disco baja los decibeles pero no pierde la intensidad nunca.

El canto de sirena de “Love Drought” y especialmente “Freedom” con la asistencia de Kendrick Lamar le permiten a Beyoncé hablar sobre sus ancestros, y poner el énfasis en la experiencia americana de las minorías.

Esa identificación se relaciona directamente con los asuntos del corazón, el miedo al destierro, la puñalada traicionera, la angustia de la ruptura y la actitud fuck you posterior, para finalmente encontrar lugar para el perdón y la reinvención.

8.5 de 10

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