Marcos Rauch: “La autogestión es el primer estandarte contra la envidia y la competencia”

Foto: Mariano Michkin

16/5/16

Conversamos con el director del musical Rufianes con motivo de su reciente estreno en el Galpón de Guevara. 

Entrevista: Paola Jarast

¿Quiénes fueron tus maestros?

Tuve muchos, pero los que más me modificaron fueron Nora Moseinco y Nano Zyssholtz en actuación, en canto Cristian Bruno y Seba Mazzoni, en danza Jimena Olivari, Analía Gonzalez, Mariano Botindari, Alejandro Ibarra….

Actor, director teatral y docente ¿Disfrutás más alguno de los roles?

No, son instancias distintas del año o de la semana donde creo que necesito un poco de todo para no aburrirme, para renovarme. La docencia me nutre mi director, mi director nutre mi actor, y así sucesivamente. Me dan movimiento y agilizan la imaginación.

¿Cómo surgió Rufianes?

Hace 2 años que estábamos con Juanjo Marco y Juan López con otro proyecto en la cabeza que después por distintas cosas de la vida nos ofrecieron para un teatro más grande, y Juanjo pensó en hacer algo de mafias de Rosario en 1930, que es una época linda. Ahí se sumaron Marcelo Camaño en libro, Luis Longhi en letras. Fuimos ampliando el equipo. No queríamos hacer las cosas a las apuradas. Se fueron de temporada muchos con Shrek, había giras de Drácula. Teníamos que esperar a un montón de actores que sí o sí queríamos que estén. Por suerte rindió sus frutos la espera.

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“Rufianes” Dir. Marcos Rauch

Te entrevistaron recientemente y declaraste que consejos de tu hermano Gerónimo te resultaron muy útiles en la profesión. ¿Recordás alguno?

Lo que más me quedó de Gero es que siempre hizo énfasis en el análisis simple. En si te llegó o no, y si lo disfrutaste. Hay cosas que no necesitan mucho análisis. Hay que disfrutar, probar y entender los procesos. Siempre se le puede buscar el pelo al huevo en lo artístico. Siempre alguien lo haría distinto.

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Marcos y Gerónimo Rauch Foto: Diego Saggiorato

¿Vos le darías algún consejo a alguien que se inicia en la profesión?

Que nunca se olvide disfrutar. Hay algo de la inercia de esta carrera, del estudio, de los castings, de todas las áreas, que sabés quiénes van a las audiciones y estás muy expuesto a compararte.

Mencionaste en la misma entrevista que Si Mon Dieu marcó tu carrera ¿Qué significa para vos ese proyecto?

Si Mon Dieu fue un quiebre muy grande en mi cabeza y en mi vida, porque yo tenía ganas de producirlo por ver algo que hacían mis compañeros de improvisación que yo no me sentía capacitado para llevar a cabo. Nano Zyssholtz, a quien convoqué para fuera pionero de Si Mon Dieu, dijo: “Yo te entreno a vos para que lo hagas”. Me vi envuelto en un rol que no era mi idea, que aprendí a disfrutar y encontré de sorpresa. Dicho esto, mis compañeros, todos los actores de Si Mon Dieu, no tenían más conocimiento del rol que yo estaba aprendiendo a ejercer, y sin embargo tuvieron un respeto por mí, por mis tiempos, por mi aprendizaje y por cada consigna que decía, que para mí fue admirable. Y fue un quiebre en mi carrera en lo que tiene que ver con el respeto por la profesión, hacia el director, hacia los procesos. Esa confianza que me dieron me impulsó muchísimo para dar todo en mi rol en Si Mon Dieu para potenciar los trabajos  de ellos. Si Mon Dieu se trata de las actuaciones de ellos. Encontré mucho disfrute en eso. Me calmó mucho el ego. Porque lo único que quiero es que se luzcan.

¿Cómo ves los musicales nacionales?

Creo que están en constante búsqueda, y que particularmente este es un año muy potente de producciones nacionales, con Gardel, Sally, Yiya. Hay un montón de productos de acá, y eso me parece lo más importante. Estamos muy acostumbrados a querer traer el negocio o la fábrica de afuera, que capaz no nos identifica; intervenimos la cultura argentina con algo que no nos identifica, y tenemos que acostumbrarnos a ser creadores. A crear cosas que le gusten a nuestra gente y sean más cercanas a nosotros.

Este teatro (Kairós) tiene mucho que ver con la autogestión ¿Qué pensás al respecto?

Me identifico mucho con la autogestión. La autogestión básicamente es encontrar los medios para generar un resultado. Lo mejor que podés hacer vos en esta instancia, con estos recursos y esta gente. Entender que hacés lo mejor con estas posibilidades, que te enseña muchísimo y que te ayuda a valorar el esfuerzo. Genera una energía, una red de gente que se sostiene y es fundamental para el arte. Es el primer estandarte contra la envidia y la competencia. En la autogestión nos tenemos que sostener y apoyar entre todos; no pueden existir ahí la envidia y la competencia. Ojalá a todos nos vaya bien, porque la gente no elige una obra u otra. Si tu obra está buena, esa persona va a salir motivada para seguir yendo al teatro.

¿Estás con algún otro proyecto en carpeta?

Rufianes es una obra grande, y está con constantes ajustes. En julio reestreno Si Mon Dieu y Borratex. Borratex, segunda temporada, Si Mon Dieu, quinta. Así que más que feliz. Los autores de Borratex hicieron unos cambios increíbles. Y Si Mon Dieu es una alegría infinita, constantemente jugar, improvisar y renovar en cada función. Todos los procesos de remontar y reestrenar conllevan un estrés  divino, pero no deja de ser un estrés. 

Provenís de una familia de artistas. ¿Siempre tuviste clara tu vocación?

En el fondo sí. Tal vez la inseguridad hacía que piense en otras opciones. Actuar, lo de dirigir empezó a aparecer después. Pero el crear siempre estuvo.

¿Fue difícil establecerte en la profesión?

Por supuesto. Lo que más me nutre es la autogestión, y no te instalás. No me siento instalado. Me instalé en un lugar y no quiero llegar a otro. No quiero ser famoso ni un reconocimiento extra. Quiero seguir haciendo obras con gente que admiro, talentosa, que me nutre y modifica. Mi objetivo es seguir haciendo lo que vengo haciendo. Están todos invitados a Rufianes, que es un muy lindo proyecto,  y es fruto de la autogestión en equipo. Ciento por ciento. 

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¿Una película?

El señor de los anillos, cualquiera de las tres.

Si pudieras retroceder en el tiempo, ¿a qué hecho histórico irías?

Me gusta la movida del siglo XV. Castillos, caballeros.

¿Qué personaje de obra te gustaría ser?

El protagonista de The Curious Incident of the Dog in the Night-time. Uno de los dos protagonistas de The Book of Mormon, musical ácido bizarro increíble.

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 ¿Lugar ideal para vacacionar?

Depende de la época, pero ahora me gustaría volver a las montañas.

¿Un libro?

El nombre del viento, de Patrick Rothfuss.

 ¿Una mujer?

Mi madre y mis hermanas.

¿Un programa de TV?

House of Cards, Game of Thrones, The Walking Dead.

 ¿Un pensamiento extraño?

Que me roben el celular en la calle. 

¿Creés en Dios?

Sí.

¿Una meta?

Seguir viviendo de esto tranquilo, disfrutando y conociendo compañeros de ruta.

©Revista Meta - 2016
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