Crítica: Veloz como el viento (Veloce come il vento)

Por Cecilia Tedesco

“Si tienes todo bajo control, significa que no estás yendo suficientemente rápido”.

Giula de Martino es una jóven de 17 años que vive con Mario, su padre, y su hermano menor Nico. Su madre los dejó hace años y no han vuelto a saber de ella. Giula es piloto de carreras de autos y participa con un porsche junto a su padre en el campeonato Gran Turismo.

El film arranca cuando Giula esta perdiendo una carrera mientras Mario muere ahí mismo en el autódromo. Luego de diez años de ausencia regresa Loris, hermano mayor de Giula, y aparece en el funeral del padre acompañado por su novia Annarella, con quien desea instalarse en la casa familiar. Giula no los quiere allí porque son un par de adictos a las drogas e incapaces de hacerse cargo de nada, pero deberá aceptarlos en la casa para no perderla ya que tanto ella como Nico son menores de edad y podrían terminar en manos de la justicia.

Giula pretende continuar con el torneo automovilístico y ganarlo para poder saldar su deuda con Angelo Minotti, dueño de un Lamborghini que también compite por el campeonato, quien le había prestado dinero a su padre poniendo la casa como garantía. Ahora que Mario no está Giula solo cuenta con Tonino, ayudante mecánico y amigo de la familia.

Loris también había sido piloto de carreras bajo el apodo de “bailarín”, sabe mucho de autos y acerca de lo que se necesita para poder ganar; cuando ve que su hermana está perdiendo carrera tras carrera y es objeto de las burlas de otros corredores debido a su excesiva prudencia al volante, decide ayudarla como lo hacía su padre.

Aunque en primera instancia existe mucho conflicto y tensión entre ambos hermanos,  será Giula quien hará un trato con Loris para que sea su entrenador y así tener alguna chance de ganar el ansiado trofeo, sabiendo que deberá mejorar mucho para poder lograrlo, ya que sino la única opción que le quedará es correr para Minotti en otra competencia más arriesgada, peligrosa y mortal, llamada “Italian Race”, ya que “para ganar hay que arriesgar”… pero hasta que punto?

El film esta basado en hechos reales, en una historia que le llegó al director Matteo Rovere por parte de Antonio Dentini, apodado “Tonino”, sobre el piloto de rally italiano de la década del 80 Carlo Capone, quien también conducía un porsche, en este personaje se inspira Loris interprentado por Steffano Accorsi, quien brinda una intensa actuación en la película y se destaca al igual que Matilda de Angelis que interpreta a Giula de Martino. Matteo Rovere también escribió el guión junto a Filippo Granino y Francesca Manieri. Completan el elenco: Paolo Graziosi como Tonino, Lorenzo Gioielli como Minotti, y Roberta Mattei como Annarella.

La velocidad, arriesgarse, seguir una meta y alcanzarla, el hogar y la familia, el flagelo de las drogas, son algunos de los temas que toca este relato, desde un lado muy humano. Un drama con buen ritmo, y muy bien filmado desde la parte visual que se luce sobretodo en las escenas de automovilismo. Se proyecta dentro del marco de la 3° Semana de Cine Italiano, y  llegará a las salas comerciales a partir del jueves 9 de junio.

8 de 10

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