Crítica: CAZAFANTASMAS

12/7/16

Por Fer Casals

Estamos muy a favor de mujeres tomando el protagonismo de blockbusters de Hollywood destinados a audiencias masivas. Y cuando esas mujeres además demuestran química y talento para sostener semejante tarea, mejor aún. Dicho esto, la remake femenina de Cazafantasmas (Feig, 2016) cae en los mismos errores que otros tanques con testosterona: un guión pobre, un villano sin motivaciones, un abuso de la referencia nostálgica y un acto final lo suficientemente confuso como para que nada importe demasiado, sólo setear la secuela.

Así y todo Cazafantasmas resulta entretenida y con chistes que en su mayoría funcionan muy bien. La figura de la rubia tarada de tantos films es aquí interpretado por el mismísimo Thor, Chris Hemsworth, un chiste que se extiende durante todo el metraje.  Si lo único que se espera de Cazafantasmas es un poco de diversión sin sustento, un susto infantil, y un mensaje de camaradería, la película lo entrega con creces. Pero con el talento involucrado se puede pedir algo más que esto.

Melissa McCarthy y Kristen Wiig son fácilmente la mejor parte de Cazafantasmas, el guión empieza a tropezar cuando se intenta forzosamente demostrar el amor por los viejos Cazafantasmas. A los fans les encanta citar a la película original, y la remake también lo hace… en demasía. No hay casi ninguna escena sin algún tipo de referencia al film de Ivan Reitman de 1984, y por supuesto están los cameos de Bill Murray, Dan Aykroyd y otros.

Tal vez es lógico que una película de fantasmas deba sufrir el acoso de los fantasmas del pasado en forma de referencias constantes. Feig y su co-guionista Katie Dippold intentan apaciguar a los militantes extremos de la Ghostbusters original. Esta es la tercera película de Paul Feig que intenta deconstruir un género popular dominado por los hombres. Lo hizo antes en The Heat (2013), una buddy-cop con dos mujeres y en Spy (2015) donde le dio a Melissa McCarthy la oportunidad de jugar a James Bond con faldas.

Esta Cazafantasmas no arruina el legado de la película original, pero su propio legado podría haber sido mejor si no se preocupaba tanto por homenajear a los viejos Cazafantasmas tan intensamente. El mejor homenaje en todo caso era hacer una gran película que por momentos se vislumbra y que en esta oportunidad quedó enterrada debajo de la maquinaria de Hollywood y la necesidad de vender sus productos viejos pintados a nuevo.

6.5 de 10

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