Crítica: DIEGO ARMANDO MARADONA: “México 86: MI MUNDIAL, MI VERDAD. Así ganamos la Copa”

Por Fer Casals

“Les habla Diego Armando Maradona, el hombre que le hizo dos goles a Inglaterra y uno de los pocos argentinos que saben cuánto pesa la Copa del mundo” así y con una lista de dedicatorias que incluye al Che Guevara, al Papa Francisco y a Cristina Fernández de Kirchner, comienza el libro donde el “diez” relata la epopeya de México 86.

La crónica en la voz de Diego, resulta vivaz y animada como podemos imaginar siendo él con su particular lenguaje -y la ayuda narrativa del periodista Daniel Arcucci– quien desanda el camino que la selección recorrió para llegar a la Copa. Un camino arduo, lleno de peleas internas y externas que en tierra mexicana pudieron convertir en mística.

El rescate de recuerdos y anécdotas que explican paso a paso, como se logró ganar un campeonato que desde ese momento se ha vuelto una pesadilla para la selección, con dos finales perdidas.

A lo largo de las 233 páginas Maradona no se olvida que a aquella selección “no la quería nadie”. El episodio por la capitanía que creía sería para Passarella, el primer adversario que Diego debió derrotar para llegar a México como titular indiscutido y capitán.

“Ese Mundial fue el momento más sublime de mi carrera. Éramos veintidós locos dispuestos a ir a la guerra, y logré instalar la idea de que jugar con la camiseta de la selección era lo más importante, aunque la guita la hicieras en un club europeo: hace treinta años ganamos la Copa del Mundo, la última que levantó un seleccionado argentino, con 25 dólares de viáticos por día” Diego Maradona

22 Jun 1986: Diego Maradona of Argentina handles the ball past Peter Shilton of England to score the opening goal of the World Cup Quarter Final at the Azteca Stadium in Mexico City, Mexico. Argentina won 2-1. FOTO:BONGARTS

En el libro no faltan palos para Carlos Salvador Bilardo, a quien Diego considera sobrevalorado en su papel a la hora de hablar de aportes al triunfo. Y hablando de Bilardo, las cábalas, claro “Gigante chiquito”, de Sergio Denis, y el tema de Rocky era la música elegida: “Si no salías a comerte a los rivales crudos con esa música, más la rabia, la furia y las ganas que teníamos nosotros, no existías. No podías formar parte de ese plantel”.

Corea, Italia, Bulgaria, Uruguay, el camino que llevó a los octavos de final con Inglaterra, y el peso de Malvinas sobre las espaldas de todos: “No jugué el partido pensando que íbamos a ganar la guerra, pero sí que le íbamos a hacer honor a la memoria de los muertos y darles un alivio a los familiares de los chicos”. Las semifinales con Bélgica y la gran final con -nada menos- que Alemania, fue el momento cúlmine de su carrera.

El detalle y la pasión con la que Maradona evoca ese momento histórico para el deporte argentino, hace que la lectura se convierta en una experiencia apasionante mientras rememoramos junto a él aquel momento de gloria nunca más igualado.


¿Cuántas jugadas pueden concebirse en la inmediatez de la acción? ¿Qué veía el artista? El número de errores que se arriesgaba a cometer, desde el inicio hasta el portero inglés, es infinito. Las variantes que el relator imaginaba, entre cientos de colegas apretujados, ofrecían un sumario tan amplio que fue abandonando la narración convencional. Victor Hugo Morales

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