Crítica: PERMITIDOS

Por Fer Casals

Heredera del ritmo y calidad de las comedias Hollywoodenses, la nueva película de Ariel Winograd sorprende desde su frescura y naturalidad representada por el carisma de sus protagonistas, Lali Espósito y Martín Piroyansky.

La feliz pareja de Camila y Mateo, en cena con amigos, juega con la posibilidad remota de una regla de infidelidad… un permitido. La improbable chance que una celebridad acceda a un encuentro carnal. Tan lejano que se lo discute coloquialmente. Pero… como sin conflicto no hay película, los permitidos se harán realidad.

Con el detalle puesto tanto en lo visual como en los dialogos, Winograd construye una comedia de ritmo ligero pero que no se siente liviana. El film nos involucra lo suficiente en el conflicto dramático para que nos termine importando el destino de los protagonistas.

Por supuesto que hay Apatow, algo de Farrelly Bros. y pinceladas de comedia screwball al estilo Howard Hawks y Frank Capra. Pero con cinco películas (Cara de Queso, Mi primera Boda, Vino Para Robar, Sin Hijos) Winograd viene mostrando un estilo propio cada vez más pulido y forjado en la solidez del guión (En Permitidos, Julián Loyola y Gabriel Korenfeld) y el cuidado de la fotografía, algo poco frecuente en comedias nacionales.

¿Será Lali la reencarnación de Niní Marshall?, puede ser, ¿y Piro, nuestro Woody Allen? ¿porqué no? Permitidos podría ser un antes y después en las comedias locales, esperemos que la taquilla acompañe esta clase de apuesta, el antídoto perfecto a los “Bañeros” y “Me casé con un boludo”.

9 de 1o

Permitidos

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