Crítica: LAS ÚLTIMAS LUNAS

6/8/16

Federico Luppi vuelve a las tablas argentinas luego de El Reportaje. Las últimas lunas, una obra fuerte y real.

Por Cecilia Tedesco

13872659_1100107476734609_5989031006191234843_nUn viejo maestro está preparándose para la llegada de su hijo que lo llevará al geriátrico que se convertirá en su nuevo hogar. Pero mientras espera en su habitación conversa con su difunta esposa rememorando los años de juventud cuando se conocieron en la universidad, y escuchando en un viejo tocadiscos la música de Bach que tanto habían compartido, porque según él “no importa si sos joven o viejo, una canción de Bach acaricia los oídos”. Pero ella murió muy joven, se ha perdido el crecimiento de sus nietos, y tampoco ha visto como su esposo e hijo se ha ido distanciando con el paso de los años.

Cuando ella le pregunta por qué ha decidido dejar la casa del hijo ya que nadie le pidió que se fuera sino que fue él quien lo decidió, el hombre responde que no quiere hablar de eso, que es mejor así para todos, y que lo que él necesita es que lo dejen en paz porque “no es fácil ser feliz cuando uno envejece”.

Entonces llega su hijo, y hay un intento de entablar una conversación con él, pero el anciano en lugar de hablar con la verdad, da vueltas, y no dice lo que debe decir sino cualquier otra cosa que no hace más que seguir abriendo la brecha que los separa, ya que entre ellos hace mucho tiempo que no existe la comunicación, y por ende no se conocen realmente, ninguno sabe lo que el otro siente o piensa, porque nunca no ha intentado averiguarlo. Ninguno de los dos quiere enfrentar aquello que tanto les molesta y simplemente lo evaden.

¿Por qué se va?…

El relato tiene que ver con la vejez, pero también cuestiona aquello que hacemos con los ancianos en la sociedad actual, mezclando el drama con algunos toques de humor, pero con sencillez, y por eso logra emocionar al espectador.

Federico Luppi, quien encarna al necio anciano, al enterarse que esta obra fue la última que Marcelo Mastroniani hizo en teatro, decidió contactar al autor, el italiano Furio Bordon, para poder traerla a Buenos Aires. Lo acompañan Susana Hornos como la difunta esposa, quien además dirige la obra, y Ramiro Vayo en el papel del hijo de ambos. Federico Luppi logra impregnarle la fuerza necesaria al personaje demostrando que aún tiene cuerda para rato.

Calificación: Muy Buena

13661816_1100826853329338_8361639892696700880_o

Ficha técnica:

Dramaturgia: Furio Bordon
Dirección: Susana Hornos
Actores: Susana Hornos, Federico Luppi y Ramiro Vayo
Asistencia de dirección y producción: Lucía Tomás
Producción general: Pablo Silva y Susana Hornos
Escenógrafa:: Eliana Sánchez
Diseño de luces: Pedro Zambrelli
Silbatriz: Marisa Pons
Diseño gráfico: Yael Silva
Fotografía: Gianni Mestichelli

Se presenta en el Centro Cultural de la Cooperación, ubicado en Av. Corrientes 1543, los viernes a las 20 hs. La duración es de 80 minutos.

Reservas: 5077-8000 int 8313 / Alternativateatral

Acerca del autor /


Deje su comentario

Su mail no será publicado, los campos obligatorios se marcan con *