Cristian Majolo: “La actuación se volvió una necesidad básica para mi vida”

Foto: Andrea Levy

17/8/16

Conversamos con el actor y director teatral Cristian Majolo con motivo del sin fin de proyectos de los que participa este año.

Entrevista: Paola Jarast

¿Cómo incursionaste en la dirección de teatro?

A partir de mis inicios como docente y coordinador de grupos en el estudio teatral que fundé llamado Estudio Aquí y Ahora, el “bicho” del director comenzó a potenciarse, ya que al coordinar grupos aumentó mi creatividad desde afuera de la escena ya que profundizo lo lúdico, el cuerpo, la voz y el trabajo emocional.

ANTOLOGIA DE UN PELOTUDO IMPORTANTEPrimero cuando tenía 20 dirigí muestras de alumnos en talleres, monólogos, siempre pensando la dirección desde mi experiencia como actor. En tercer año conozco a Mauricio Kartun al tenerlo como director en la Practica Integrada I de la Facultad y le tomo el gustito a la dramaturgia. Ese verano monto mi propio unipersonal de humor, Antología de un pelotudo importante, donde me auto-dirigí. Ese unipersonal para mí fue una bisagra. Hice sesenta funciones de esa obra. Tuve la oportunidad de que siempre me acompañen la gente, la sala, los medios de comunicación, la radio, la tv local auspiciándome las obras.

La gente que me seguía de otros espectáculos me venía a ver al unipersonal, y se logró un caudal de público propio. Ese fue el regalo más maravilloso que podía recibir de la ciudad. Con el unipersonal giré por toda la provincia de Buenos Aires y hasta las provincias de Tucumán y Córdoba. Uno de mis próximos proyectos es reestrenarlo.

En la materia Dirección en 4º año, adquirí mayores conocimientos para dirigir, ya que tuve que empezar a dirigir escenas de autores argentinos. A los 22, en quinto año de la facultad tuve que montar mi primer espectáculo profesional, Orestes, el súper, una obra de Alfredo Megna. El autor había escrito la obra en el ´88. Tuve la oportunidad de ponerme en contacto con él, vino al estreno y me dijo que la puesta había sido de lo mejor que había visto de la representación de su obra en los últimos 20 años. Fue una anécdota inolvidable.

Empecé a forjar mí camino como director dirigiendo obras de mi autoría o de autores nacionales como El Flete, Los Hermanos Bipolaris, Arriba las manos, Jamás me levantó la mano y actualmente Cansados de Ser.

Actualmente dirigís a Romina Pinto y Malena Luchetti en Jamás me levantó la mano. Con Romi ya han trabajado juntos. ¿Hay ahí una comunión artística?

Podríamos decir que sí: es mi actriz fetiche. Tenemos una hermandad y química escénica que jamás había logrado con nadie. De vernos y salvarnos, ser compañeros y percibir qué está haciendo el otro de espaldas. No solo cuando actuamos juntos, sino también cuando la dirijo. Verdaderamente nos escuchamos.

Compartimos escenario durante un año junto a Silvina Tenorio haciendo Caja Robada, de Walter Rodríguez, y dirigidos por el talentoso Gaby Fiorito en el teatro El Cubo. Actualmente la estoy dirigiendo en Jamás me levantó la mano y en Cansados de Ser.

Han salido otros proyectos, pero no me da más la cabeza para dirigir. La dirección lleva muchísimo tiempo más que trabajar de actor. Te ocupas de todo cuando dirigís: puesta en escena, dirección de actores, vestuario, escenografía, iluminación, el universo. El ego deja de ser individualista. Sos el responsable de todo ese universo y estás en cada detalle, desde la luz que abre el espectáculo hasta de cómo mira el actor. No solo de tu labor. Sos el que coordina el barco y el que toma las decisiones. El responsable de lo que se ve y escucha. Y dirigir una obra no es montar un texto. Me gusta jugar con los límites, arriesgar, sorprender al espectador.

¿Qué podés contar sobre Jamás…?

Jamás me levantó la mano es una montaña rusa de emociones, de la risa a la lágrima, del entretenimiento grotesco a la discusión sociológica. Una madre en silla de ruedas junto a su hija harán lo imposible por ganar un concurso de baile.

Fátima (Romi Pinto) y Naiara (Malena Luchetti), madre e hija, conviven en una vivienda precaria y pasan sus días repitiendo una rutina asfixiante de agravios y reproches, manifestando así sus frustraciones e ilusiones incumplidas por una vida que no desearon, no eligieron. Y así se tuvieron que amar….

Jamás me levantó la mano está planteada como una tragicomedia cruel y a su vez absurda; por otros, reflexiva y con la que es absurdo no sentir cierta empatía. Ambas intentan sobrevivir a su condición y rescatar el vínculo. Lo que se ve es el lazo que las une y el dolor contenido a presión que amenaza con estallar en cualquier momento. Hay reproches, envidias, celos, manipulación, abandono, todo se enlaza y mezcla en estas dos mujeres que no pueden ni vivir juntas ni separarse. Una relación que es puesta a prueba cuando deben atravesar una situación inesperada: es ahí donde emerge la miseria de estos seres humanos que se aman y se odian.

Toca problemáticas sociales y actuales como la violencia de género, el abandono, la manipulación, la incomunicación, la dependencia, el maltrato intrafamiliar, que encontré en el subtexto e intersticios de la obra para sumarle la discapacidad, la discriminación y la superación personal pese a las adversidades. Vos Paola: ¿Qué darías por tu sangre? ¿Renunciarías a todo?

Mencionaste que también estás dirigiendo Cansados de Ser…

Cansados de ser es una obra del reconocido autor de TV Pablo Lago, de La leona, Trátame bien y otros. Contamos con un elenco de lujo y estrenamos en octubre en el Teatro Chacarerean. Es un dramón que por momentos se convierte en una comedia negra que habla de la miseria del ser humano a flor de piel. Sobre lo existencial. Una familia que se reúne después de muchos años en una fallida cena, y aborda temas como el abandono, el desprecio, el aborto, la infidelidad, el orgullo, la locura, la guerra, el resentimiento, el país… un drama que no da tregua a quien se zambulle en la intimidad de esta familia enferma, tan parecida a la nuestra. Como director me he propuesto hacer algo totalmente alejado de lo que es Finado sí, muerto no, comedia fantástica de Mónica Divella que dirigí este año, y de Jamás me levantó la mano, tragicomedia de Marcos Casanova. Hago mucho hincapié en lo lúdico y lo emocional, y en esta obra lo voy a volcar más que nunca.

¿Qué podes adelantar sobre la miniserie Matungo?

Se cayó un inversor en 2013 y se congeló el proyecto durante 2 años. Este año me llama el director Mariano Farías porque productores de Perú compraron el producto y realizaron algunos cambios de elenco. Me corrieron del personaje que interpretaba antes y me convocaron para hacer un personaje secundario. Soy un abogado jodido y novio de Inés Palombo, uno de los villanos de la historia.

Filmamos 8 capítulos de una hora. Sé que se estrena primero en Perú y Ecuador, posteriormente en Argentina. Un placer laburar con Inés y aprender de ella. Las cosas de la vida…hoy la estoy dirigiendo en Cansados de ser.

Matungo Miniserie

¿Qué consejo le acercarías a quienes anhelen vivir de la profesión?

Llenen sus valija de herramientas artísticas y asegúrense de tener un cajero automático lleno de sueños. Piensen en tres cosas: que la vida es esfuerzo, convicción y bondad. Y sean agradecidos de las oportunidades que a uno le dan, y admiren a otra gente. Que si le va bien a mi compañero, a mí también me puede ir bien. Rómpanse el lomo todos los días. Lo mejor que pueden hacer es autogestionarse siempre. Para que a uno lo llamen tiene que ser un buen guerrero solo. No es una carrera esta profesión, sino un camino. Que los obstáculos sirvan como nutrientes para enfrentarse con el próximo obstáculo y hacerse más fuerte. Por suerte la vida nos regala más fracasos que triunfos, y de ellos hay que aprender. No vendan humo; vendan trabajo. La mejor manera de crecer es accionar. Que la actuación se vuelva una necesidad básica para la vida. Uno tiene que tener hambre y pasión por lo que hace. La actuación se volvió una necesidad básica para mi vida.

pingpong
¿Una película? La vida es bella (La vita è bella, 1997).

¿Si pudieras retroceder en el tiempo, a qué hecho histórico irías? Al 9 de Julio de 1816.
¿Qué personaje teatral te gustaría ser? Hamlet.
¿Lugar ideal para vacacionar? Tandil, mi ciudad.
¿Un libro? Develando los misterios del nacimiento y la muerte, de Daisaku Ikeda.
¿Una mujer? Mi madre, Cristina Dátola.
¿Un programa de TV? Cha cha cha
¿Un pensamiento extraño? No sé quién soy, solo sé quién creo ser.
¿Creés en Dios? Creo en la Ley Mística, en la causa y efecto.

¿Una META?

Recorrer el mundo caminando, lograr la revolución humana y alcanzar la iluminación.

PH ANDREA LEVY (1)

Foto: Andrea Levy

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