Crítica: THE NEON DEMON

8/9/16

Por Fer Casals

Una muñeca rota, con sangre goteando de su cuerpo, su rostro de porcelana salpicado de gemas, los labios carmesí y una mirada inquietante son las imágenes con las que comienza en un lento zoom out “The Neon Demon”. Si esto no lo conmueve o al menos le llama la atención, tal vez el cine de Nicolas Winding Refn no sea de su agrado.

Su nombre es Jesse (Elle Fanning). Una chica de la norteamérica profunda que se traslada a Hollywood con la esperanza de ser una estrella, pero viene con una mochila: tiene 16 años, es huérfana, y consciente de que no tiene ningún talento.

Jesse sabe que su apariencia es lo único que tiene a favor y ha hecho las paces con ello. Pero hay algo acerca de Jesse que hace que esta conciencia de sí misma sea el primer paso a grandes cosas.

En la superficie, la película de Refn funciona como una historia que ya vimos: una joven y bella modelo, siendo acosada por sus quirúrgicamente mejoradas rivales en la pasarela , GiGi (Bella Heathcote) Sarah (Abbey Lee) y Ruby (Jena Malone) cuyos celos, finalmente, las impulsarán al horror.

Plagada de prosa y metáfora sobre la belleza y la muerte “The Neon Demon” es estéticamente más macabra que cualquier película de terror cocinada en alguno de los grandes estudios de Hollywood.

Refn retrata con pulcritud las formas que nutrimos de inseguridad debido a su aspecto no sólo en la industria de la moda, sino en nuestra cultura en general, a partir de los standards inviables que proyectamos.

El mensaje perverso y contradictorio sigue siendo el de la cosificación y sometimiento de las mujeres jóvenes que la sociedad quiere sexuales y puras al mismo tiempo. Jesse encarna un nuevo giro de esta contradicción, porque es a la vez Virgen y prostituta, y Refn utiliza todo su arsenal de imágenes icónicas para dejarlo en claro. En el mundo de Hollywood y la industria de la moda donde la apariencia reina, Jesse es lo que no puede ser: alguien segura de sí misma, alguien que se ama.

Todo el mundo está tratando de hacerle algo a Jesse (nombre que suena a Jesus). Y Jesse no le debe nada a nadie porque ella es una proyección literal de lo que todos quieren. Ella reconoce como verdadero el poder que tiene. Por desgracia, la gente también, y harán lo que sea necesario para conseguirlo. Crucifixión.

Pero el núcleo no trata sólo de lo inalcanzable, ni de la crueldad de ese mundo. No, esta película es un estudio sobre el narcisismo e interpela: ¿Por qué las mujeres sienten vergüenza de admirarse a sí mismas? Sería tener confianza en sí mismas convertir a una mujer en alguien demasiado empoderada? Para Refn las respuestas son claras. Dios no quiere que una mujer que hace dinero con su apariencia se sienta bien consigo misma.

De una manera extraña, Jesse representa ese pecado de juventud. Esa primera vez que nos miramos al espejo y nos vemos como algo más que un niño. La primera vez que notamos la mirada del otro. Pero que también entiende lo fugaz que es ese momento. Porque tan pronto ves algo que no te gusta en ese reflejo (como lo hacen las modelos competidoras de Jesse), nos preguntamos cómo se puede cambiarlo.

Refn quiere que el público considere que hay un aspecto positivo en el narcisismo que todos, como cultura deberíamos estar alimentando, en vez de devorar. Si estamos obsesionados con adorar la belleza, ¿De quién es en realidad la culpa? Para ser una caracterización increíblemente cínica, “The Neon Demon” postula abiertamente la idea no-cínica que tal vez deberíamos pensar en nosotros como bellos y que no importe el “que dirán”.

Cuando la película llega a su lógico final, Refn sigue empujando los límites de sus personajes y de su estética como cineasta, para ese momento la película tiene establecido su mundo simbólico del cual -como para Jesse- ya no hay escape.

8.5 de 1o

Filmografía de NWR

Pusher (1996)
Bleeder (1999)
Fear X (2003)
Pusher II (2004)
Pusher 3 (2005)
Bronson (2008)
Valhalla Rising (2009)
Drive (2011)
Only God Forgives (2013)

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