Iván Steinhardt: “No está en mi credo el sentarme a esperar que alguien me llame”

26/9/16

Entrevistamos al actor Iván Steinhardt antes del inicio de la gira internacional de Cuarteto, obra del dramaturgo argentino Eduardo Rovner cuyo elenco integra. 

Entrevista: Paola Jarast

¿Podrías adelantar algo sobre el rodaje de la película de la que participarás junto a Gérard Depardieu?

Es una participación pequeña en la película de Federico Cuevas cuyo rodaje ya comenzó. Están Pablo Rago, Peter Lanzani, Darío Lopilato y otros grosos. El género diría que es una película de acción con humor, o una comedia con acción, pero no puedo adelantar el argumento. Lo cierto es que habrá una gran escena con Gérard Depardieu, y yo estoy en esa escena. 

Viajarás con la obra Cuarteto. ¿Qué podés contar al respecto? 

Es cierto, está el proyecto de viajar a España con Cuarteto, de Eduardo Rovner, que ya hicimos el año pasado en el CELCIT, y te puedo adelantar el reestreno con un puñado de funciones que arrancan el 1 de octubre, e irá todos los sábados a las 23 en el teatro Belisario. La idea es hacer una gira que incluye Madrid, Barcelona e Islas Canarias. Si hay más tour nos irán confirmando en estas semanas, pero por ahora son esas. Es realmente una obra explosiva que espero el público de España sepa atesorar. 

Contame de tu participación en Ciudadano ilustre.

Bueno, en el El Ciudadano ilustre soy uno de los detractores de Daniel Mantovani. Una suerte de matón del personaje que hace Marcelo D’Andrea. Hice un casting hace varios años, y la película estuvo parada un tiempo. Por suerte, Mariano Kohn y Gastón Duprat recordaron lo que hice en el casting y se quedaron con la idea de trabajar juntos. La verdad es que fue un honor. Yo desde El hombre de al lado que quiero trabajar con ellos, y se me dio. Es una puerta que espero haya quedado abierta. 

Este año integraste el elenco de la obra Miserables, los peligros del turismo. ¿Qué saldo te dejó haber participado de ese proyecto?

Miserables, los peligros del turismo fue un proceso hermoso. Divertido como todos los que encaramos con Gaby Fiorito, y en lo personal, Diógenes es uno de los personajes más queridos que hice. Me produjo muchas satisfacciones profesionales y personales. Yo pude conectarme con la sensibilidad de ese hombre, y se metió en mi piel. De hecho, le escribí una carta de despedida. Habíamos terminado las funciones y yo sentía que no me abandonaba el cuerpo. Es tremenda esa sensación. Preciosa y dolorosa. 

¿Sentís que ha habido un trabajo bisagra en tu carrera que te abrió más puertas?

Te diría que no hay nada de eso sin los compañeros actores con los que me toca estar. Ellos (y yo a mi vez recíprocamente) son los que construyen el universo y el contexto en el cual se mueven los personajes que me toca interpretar. Pero más allá de eso, esta es una profesión en la cual las proyecciones hacia el futuro provienen de disparadores que uno no imagina. El impacto que causan nuestros trabajos a veces repercute mucho tiempo después. Más de una vez uno termina una obra, una película o algo en la tele imaginando que esa exposición va a ser una vidriera notable, y sin embargo no pasa nada. Todo el tiempo estoy con proyectos, por lo cual no tengo un gran registro de las consecuencias directas de un trabajo. 

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Sí puedo decirte que por ejemplo Diógenes, de Miserables…, me hizo un par de regalos. De una de las funciones, un director me convocó para una película el año que viene y salieron dos obras de teatro nuevas. Eso sí, en lo estrictamente interno hubo un trabajo en una publicidad (la de Paty este año) que no derivó en otros trabajos todavía pero que para mí, desde el esfuerzo físico que representó hacerla, me transformó como actor en términos de la entrega total al personaje. Fueron dos días de muchas horas de rodaje y este personaje es un padre que se pone a su hijito en los hombros y lo lleva a la cocina para hacerse la comida. Muchas horas con los chicos subidos a los hombros, tomas larguísimas, y había un momento en el cual el cuerpo y la mente sostenían una lucha para soportar el tremendo dolor de espalda y el acting que para la cámara debía verse muy alegre. Me gusta ir a fondo para ver qué encuentro en los límites de esa tolerancia. Por suerte, luego los productores me regalaron sesiones de masajes que el cuerpo agradeció mucho.

¿Te costó establecerte como actor?

Bueno, depende a qué llamemos “establecer”. Entendí enseguida que los que no somos Ricardo Darín tenemos que tener docenas de kioskos para poder vivir de lo que nos gusta hacer. Y yo puedo decir que vivo y me muevo gracias a esta profesión. Me parece que se trata de reinventar la cosa todo el tiempo. No está en mi credo el sentarme a esperar que alguien me llame. 

¿Qué estás haciendo en este momento? ¿Hay proyectos en carpeta para el año que viene?

Por suerte el 2016 viene lindo. En teatro estoy ensayando una obra con el maestro Tony Lestingi, otra que es un tríptico de obras cortas de Pablo Albarello que va a dirigir Gaby Fiorito, una obra de Damián Kepel y otra de Osvaldo Canis; todo coronado por la gira de Cuarteto que arrancamos en enero en España. En cine se van a estrenar tres películas: Playero, de Diego Bliffeld; Numb, de Rodrigo Vila, y Solo se vive una vez, de Federico Cuevas. Rodajes por ahora son dos para febrero y junio. Luego hay otras cosas pero en período de gestación. Se viene un 2017 con mucha energía y dinámica de laburo. 

¿Cuán central es la crítica de cine en tu vida?

En principio saquemos la palabra crítico porque existe una carrera de crítico de cine para la cual se estudia mucho. Yo soy más bien un comentarista que tengo algo de facilidad de palabra para transmitir que vi una película y explicar por qué me gustó o no. No sé si son compatibles las dos actividades, sucede que “el actor” ya casi no tiene tiempo para otra cosa. Eventualmente el comentarista será una anécdota más de mi vida.  

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¿Una película?
Uf. Veo literalmente más de 500 por año. Tengo miles. Dos días, una noche (Deux jours, une nuit, 2014) de los hermanos Dardenne.



Si pudieras retroceder en el tiempo, ¿a qué hecho histórico irías?
Iría dos horas antes de la muerte de mi viejo, y me tomaría un café con él. Con eso estoy.

¿Qué personaje teatral te gustaría ser?
Dos. Tom Wingfield, de El Zoo de Cristal, y Richard Roma, de Glen Garry Glen Ross.

¿Lugar ideal para vacacionar?
Dublin, Irlanda.

¿Un libro?
La ladrona de libros, de Marcus Suzak.

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¿Una mujer?

Tita Merello.

¿Un programa de TV?
Viendo a Biondi (1961).

¿Un pensamiento extraño?
“¿Como hacés para pararte sobre tu propia sombra y preguntarle desde dónde te venía siguiendo, sin resistir la tentación de preguntarte de dónde viene tu sombra?”

¿Creés en Dios?
En el Dios institucionalizado, no. Sí creo que hay algo después de esto y que esa energía es poderosa.

¿Una META?
Que mi hijo sea un buen tipo, y actuar en el Cervantes alguna vez.

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