Crítica: PARA QUE ÉL MUERA FELIZ

26/9/16

Por Arturo LeBranca

13131742_212058259179165_8955131472796406931_oEl circuito teatral se desprendió, hace algún tiempo, de los tradicionales escenarios y encontró lugares alternativos en espacios no convencionales. Es el caso de IMPA La Fábrica Centro Cultural, una cooperativa de los empleados de Industrias Metalúrgicas y Plásticas Argentina.

IMPA encuentra un nuevo camino luego de ser una fábrica de producción local, que en el año 1997 sufre el vaciamiento por parte de sus dueños y es tomada por sus empleados. Ellos ocuparon la fábrica de manera ilegal durante años, produciendo y desafiando cualquier restricción, y tomaron un nuevo reto a fines del año pasado: convertir la fábrica en un centro cultural.

De esta forma, nace IMPA La Fábrica Centro Cultural, un espacio alternativo que ofrece más de 30 talleres, tiene una radio, un canal de televisión y una programación teatral para los fines de semana.

Una de las opciones de la cartelera es Para que el muera feliz de Matías Vitali. Una historia intensa que trata temas controversiales y despliega una cantidad de personajes complejos.

13690747_250617888656535_1121143403319408081_nMauricio (Matias Vitali) organiza una fiesta de despedida en el muelle de su casa por un supuesto viaje. Él va a suicidarse porque está enfermo y nadie lo sabe, solo su cómplice amigo Hernán (Agustín Durao). Mauricio será el titiritero de una gama de personajes que irrumpen en la fiesta para demostrar hasta qué punto el ser humano es capaz de soportar sus miserias.

Vitali crea una obra con una carga dramática intensa hasta el punto de emparentarse con el culebrón. El texto ahonda temas como la eutanasia, la muerte digna y el poliamor.

La historia enreda personajes complejos donde todo se convierte en una enorme encrucijada. Cada personaje tiene un mundo interno y un conflicto por resolver, todos tienen algo que ocultar y a medida que la obra avanza la verdad sale a la luz. La posición que tiene el texto sobre una muerte digna es clara.

La puesta en escena convierte al espectador en parte de la obra, son recibidos por Karina Obstoj que oficia de narradora. Una marcación del espacio con una cinta blanca en forma de cruz hacia unas gradas es lo que necesitan los actores para esta historia. Los espectadores ubicados al costado observan las escenas casi en un primer plano. La utilería de acción basta para contar de forma clara y mantener a los personajes en constante movimiento. Todo se percibe desde cualquier ángulo.

Mauricio es el manipulador de esta historia. Matias Vitali asume el riesgo de ser el referente de todos y brindar un lugar a cada historia secundaria, demuestra un compromiso con su personaje y con el mensaje que quiere dar. Así despierta la vida de otros personajes que asumen un grado de responsabilidad.

Agustín Durao compone un cómplice decidido que colabora con la mentira de Mauricio. Su lealtad es la perdurabilidad de sus sentimientos. El actor logra determinar una dicotomía constante que expresa en las escenas con Vitali.

13873216_257588581292799_5137988670459951912_nLa figura matriarcal es Ana, interpretada por Consuelo Amal. Una madre incorregible que guarda dos secretos que revelan el amor indescriptible de una madre. Amal logra imponerse en escena con gestos que despiertan dulzura. Franco (Alejandro Souto) sufre la sobrecarga de ser el único responsable que queda en la ausencia de su hermano Mauricio. Souto despliega una versatilidad para el humor y el drama. Marcelo (Facundo Leiva) es el hermano de Hernán, un ex presidiario que intenta reinsertarse en la sociedad. Leiva logra momentos inesperados desde el texto con un personaje bruto y torpe en su forma de hablar. Isabel (Carolina Japas) aparece inesperadamente en la vida de Mauricio y Hernán. Japas compone a una ex novia de ellos que vuelve por explicaciones. Entre los tres logran expresar la transcendencia de su vínculo.

Antonia (Lucrecia Guarrera), hermana de Ana, y su hija (Daniela Vacas) detonan los vínculos familiares. El dúo trae una verdad que desajusta los planes de Mauricio. Las actrices establecen un vínculo entre una madre sumisa y una hija bipolar, que abunda en irritabilidad.

Para que el muera feliz es una historia cruda que pone en manifiesto el amor verdadero, sin prejuicios y aceptando las desigualdades. Matias Vitali resume el mensaje de la obra en una escena: es amor si transciende toda palabra y toda razón. Entrega un final conmovedor donde el mensaje de la obra es elevado a un nivel donde el espectador sufre la misma transformación que los personajes.

8 de 10


Para que él muera feliz, de Matias Vitali
Viernes 30 de septiembre 21:30 (Última función)
IMPA La Fábrica Centro Cultural
Querandíes 4290 | CABA | Buenos Aires
Entradas $ 150

Ficha técnica
Dramaturgia y dirección: Matías Vitali
Asistente de dirección: Karina Obstoj
Producción: Jauría
Coordinador de producción: Alejandro Souto
Musicalización, escenografía y vestuario: Matias Vitali
Asistente de vestuario: Carolina Japas
Colaboración artística y diseño gráfico: Ignacio Pedernera
Fotografía y diseño de iluminación: David Rosso

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