Crítica: DESEO

3/10/16

Por Matías Moraes

Ana (Julieta Ortega), una mujer de cuarenta años y casada desde hace diez con Manuel (Juan Gil Navarro), disfruta de los relatos sexuales que le hace Paula (Moro Anghileri), una amiga del gimnasio. Empujadas ambas por el vértigo del deseo, deciden llevar a cabo un experimento en la casa de fin de semana de Ana y su marido, quien será objeto del mismo, junto a su amigo Teo (Alejandro Paker).

Deseo cuenta la historia de dos parejas que conviven un fin de semana en una casa. Una pareja más tradicional y conformada (Ana y Manu) y la otra más liberal (Paula y Teo) aislados de la ciudad, bajo ese mismo techo se genera el escenario perfecto para que confluyan esos sentimientos.

La obra constantemente nos invita a vivir nuestros más recónditos anhelos, pasiones y donde la moral del cotidiano queda afuera del Teatro Metropolitan.

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Con una excelente puesta en escena, simple y minimalista se recrean las habitaciones de la casa, el jardín y hasta el comedor de la misma. La iluminación es muy correcta utilizando recursos como contraluces o claroscuros que nos hacen vivir las emociones y sensaciones de los personajes.

De más está decir que las actuaciones y el casting es perfecto, con increíbles actuaciones de todos los personajes en escena. Se destaca por sobre todo la actuación de Moro Anghileri en el papel de Paula, con una sensualidad y erotismo que pocas veces se vio en el teatro.

Con una duración de un poco más de una hora y un final abrupto que transmite la sensación de deseo y quedan ganas de más. Es una obra de gran disfrute y dinámica.

9 de 10

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