Crítica: CAMPAÑA ANTIARGENTINA

14/11/16

Por Arturo LeBranca

Una película puede demorar mucho tiempo hasta su estreno. La idea puede sufrir modificaciones o eventualidades que cambian o refuerzan el contenido inicial. Lo importante es conservar el germen con el que fue concebida.

Alejandro Parysow, Pablo Marchetti y Carlos Perroti tuvieron una idea hace más de 10 años, presentaron el proyecto en el Concurso de Óperas Primas del INCAA, ganaron, y recién en el 2014 pudieron comenzar el rodaje para poder estrenar en el 2016. Una aventura que se refleja en Campaña Antiargentina a través de un falso reality documental.

Leo J. (Juan Gil Navarro) es un famoso cantante pop que descubre, por medio de una herencia, que el linaje familiar, desde hace muchos años, combate a una conspiración que amenaza a la nación argentina. De esta forma, levanta una bandera para desenmascarar a la logia Cisneros y cumplir con el mandato familiar.

El trío de amigos nos traen una cinta delirante desde donde se la mire. A partir de una historia ácida, buscan reflejar situaciones disparatadas que provoquen una mirada crítica sobre conductas sociales.

El guion es efectivo en un principio pero pierde fuerza en la mitad. Tienen un personaje central que disminuye su contenido argumental pero seduce en lo situacional. Lo que demuestran es una construcción sólida en el protagonista para contar una paranoia, pero no es suficiente para la historia.

El montaje de Parysow es uno de los aciertos de la película. La escena final está muy bien construida y deja al espectador en estado de shock. Juan Gil Navarro sostiene con versatilidad, y en sus hombros; un personaje delicioso hecho a su medida.

Campaña Antiargentina pretende reconstruir una realidad desde el sarcasmo para reírnos de nosotros mismos.

5 de 10

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