Crítica: THE AFFAIR (Tercera Temporada)

25/11/16

Por Fer Casals

¿Donde estábamos…? Al final de la segunda temporada, Noah (Dominic West) salvó a Helen (Maura Tierney) de ir presa al confesar la muerte de Scotty (Colin Donnell) el hermano del marido de su amante Alison (Ruth Wilson), ese plot point fue lo más telenovelesco que tuvo la serie en sus dos primeras temporadas, pero como veremos, sirvió de un propósito.

Ahora libre y enseñando escritura en una universidad de Nueva Jersey, Noah se encuentra con la atractiva profesora francesa Juliette (Irène Jacob). El interés amoroso de Helen parece avanzar y Cole (Joshua Jackson) está cuidando a su hija, Alison por su parte está a punto de regresar a Montauk.

Por ahora el universo parece ser indiferente a Noah, pero Noah apenas si se ha sometido al gran vacío de la falta de sentido que le espera. Está luchando por salir del pozo al que se tiró como autocastigo por los daños ocasionados a todos y todas. Como personaje, Noah Solloway es el mayor desafío que enfrenta “The Affair” en esta tercera temporada. Los televidentes habían resuelto en gran medida el “tema Noah” la temporada pasada: el destructor de vidas, un hombre nulo, vacío, un punto de fuga. Con un último acto heroico, en busca de la redención. 

Los primeros episodios de esta tercera temporada (tendrá diez en total) son un esfuerzo necesario para re-humanizar a Noah. Desde el punto de vista narrativo, a la serie no le queda otra que trabajar sobre esto para retomar la vitalidad del relato. En este sentido la figura de Juliette oficia de catalizador. Para ella, todo lo malo del pasado de Noah se lee, por el contrario, como algo embriagador y excitante.

Este cambio de punto de vista necesario transformó este drama romántico de infieles de la primera temporada en un thriller de juicios y procedimiento al comienzo de la segunda, por una búsqueda más existencial en esta tercera. Hay que decirlo: Noah cada vez se parece más a Don Draper (Mad Men).

Una noche en cena con algunos estudiantes, Noah y su nueva amiga francesa tienen uno de esos típicos debates de “¿de qué hablamos cuando hablamos de amor?” lubricado por abundante vino y retórica de corrección política. “Lo articulado es el enemigo de lo erótico” es la frase que deja caer Juliette, una frase que abarca la serie por completo y establece el interés y relevancia de esta historia.

Escrita por una mujer y un hombre (Sarah Treem y Hagai Levi) el relato no se despega del punto de vista masculino como núcleo. En “The Affair” somos testigos del descenso de un mal hombre, sometido a la mirada del otro que busca convertirlo ¿domesticarlo? en un buen hombre, y las acciones que podrían llevarlo a ser un gran hombre. Una interpelación a lo que la sociedad considera tabú y a lo que considera decente.

“The Affair” continúa removiendo las capas de sus protagonistas, revelando secretos cautivadores y tendencias humanas, entre la devoción y la complacencia, entre la falta de respeto a la virtud y la audacia del rechazo. Donde los fines siempre justifican los medios. Cuatro personajes con la imposibilidad de soltar.

9 de 10


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