Crítica: How I Fell In Love With Eva Ras

30/11/16

Por Fer Casals

Ella vive en la cabina de proyección de un cine de Sarajevo. Vemos todo lo que hace, sus tareas domésticas cotidianas y las pocas visitas que recibe. Ella vive viendo películas del cine yugoslavo. Extractos que se nos ofrecen en reencuadre de películas que cuentan con actrices como Eva Rus, aunque no es la única que traza una conexión entre todas estas obras.

Todos estos fragmentos van conformando, poco a poco, una biografía imaginada por ella y en panorama, la vida de un país entero: sus expectativas, sus miedos, su dolor y sus guerras. Allí se planta la ambición de André Gil: en este lugar confinado, condicionado por la proyección, en la quietud de la cámara y la no-acción ambientada bajo la luz natural del espacio, el tímido ensueño onírico de su imaginación. Pero es sobre todo la utopía de la conexión, entre el interior y el exterior fuera de plano.

El reencuadre sirve en este caso para resaltar el pequeño milagro que la imagen proyectada produce y la dimensión de lo cotidiano. Una justificación para la existencia del cine.

7 de 10

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