Crítica: EL CLUB DE LA PELEA 2

7/1/16

Por Fer Casals

En 1996, Chuck Palahniuk lanzó su primera novela El Club de la Pelea (Fight Club), una primera tirada vio la modesta venta de cinco mil ejemplares, al poco tiempo el boca a boca la fue convirtiendo en un fenómeno. Tres años más tarde la historia fue llevada al cine con grandes nombres, 20th Century Fox, Brad Pitt y David Fincher.

El libro -y en gran medida la película por su alcance global- cambió el panorama cultural de una generación de hombres de 16 a 30 años que veneraban la historia por su humor mordaz y la manera en que derrumbaba la cultura de consumo en un contexto lleno de mala onda inconformista. El club de la pelea fue el triunfo de una visión nihilista del mundo y la menguante masculinidad del varón moderno, y por supuesto fue automáticamente homogeneizada por el mainstream.

Por debajo de las frases de poster y la trama, la historia de El Club de la Pelea era una mirada sobre una persona solitaria que buscaba desesperadamente alguna forma de conectarse con otras personas. Para otros también era una manera de redefinir lo que significaba ser un hombre en una era donde la virilidad estaba constantemente cuestionada, para otros, en cambio, era la lucha del proletario que finalmente toma el poder en sus propias manos. En definitiva la obra significaba cosas distintas para cada uno de sus lectores y contaba con el extraordinario poder de quedarse por siempre en tu cabeza.

Palahniuk decide continuar la historia casi dos décadas después del deprimente final abierto de la novela (no el final victorioso y explosivo de la película).

Una cosa con la cual siempre puedes contar en la escritura de Chuck Palahniuk es que no pide permiso para nada. Tomalo o dejalo, Palahniuk escupirá sus palabras en tu cara. Y sus personajes sin honra y al margen de la sociedad serán los protagonistas.

Con 19 libros en 20 años, existen dos versiones del legado de Chuck Palahniuk: la de un autor generacionalmente crucial que escribió -al menos- tres grandes novelas (El club de la pelea, Sobreviviente y Monstruos Invisibles), y el de un escritor menor con un gimmick de shock que tuvo suerte en su carrera cuando Hollywood adaptó su primer trabajo.

Me gusta leer Argentina publica El club de la Pelea 2, cómic ilustrado por Cameron Stewart con tapas de David Mack, dos de los más reconocidos artistas de la industria.

La historia comienza con “Sebastián”, el narrador sin nombre de la novela anterior que se casó y crió un hijo junto a su esposa, la infame Marla Singer. Marla es también la ex amante de Tyler Durden, la otra personalidad de “Sebastián”, el líder del culto anarquista.

[perfectpullquote align=”right” cite=”” link=”” color=”” class=”” size=””]Brillante en su incoherencia El Club de la pelea 2 es un comentario de Palahniuk acerca de su propia creación, su lugar como artista de culto y un enorme fuck you a todos sus fans.[/perfectpullquote]

Cansada del tedio suburbano y de la indiferencia general de Sebastián, Marla reemplaza la medicación que su esposo toma para mantener a Tyler latente y así reanuda las relaciones carnales con su viejo amigo.

Lo que Marla no sabe es que Tyler ha estado resurgiendo “Levantarse o Morir”, una encarnación paramilitar de su escuadrón de aniquilación, Proyecto Mayhem. Tyler usa el tiempo extra en sus manos para (aparentemente) volar la casa de Sebastián y Marla y secuestrar a su hijo, Junior.

El resto de la historia involucra los intentos de la pareja para recuperar a su descendencia, con muchas referencias al primer libro y con muchas sorpresas. Y hay más. “Levantarse o Morir” planea un holocausto nuclear para acabar con la población mundial y dar a los humanos restantes un nuevo comienzo.

Una trama secundaria sigue a la defraudación en curso de una organización de caridad del estilo Make-A-Wish. Otra se refiere a Robert Paulson (el personaje de Meatloaf en la película). Mientras la historia avanza una y otra vez, la cuarta pared se desmorona cuando alguien se enfrenta a un problema y llama al mismísimo Palahniuk para que lo modifique. Sí, Palahniuk es un “personaje” que va dirigiendo la historia desde un taller de escritores.

Brillante en su incoherencia El Club de la pelea 2 es un comentario de Palahniuk acerca de su propia creación, su lugar como artista de culto y un enorme fuck you a todos sus fans.

No es El Club de la Pelea 2 un cómic estructuralmente sólido, es una bolsa desbordante de ideas apenas relacionadas donde Palahniuk sabotea la novela y la película originales transformando el texto en satírico y autoconsciente.

A diferencia de la novela, el cómic no tiene nada que decir acerca de la masculinidad en la era moderna, ni la cultura consumista o la promesa dudosa del sueño americanoLa inclinación de Palahniuk por lo incómodo mezclado con las ilustraciones caprichosamente realistas y cartoonish de Cameron Stewart crean una secuela que merece la atención de cualquier lector.

La trama en remolino de vueltas interminables hasta que finalmente se encamina hacia un extraño final meta, porque Palahniuk es demasiado inteligente para darle a su público lo que quiere.

9.5 de 10

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