Crítica: OBRA DE DIOS

9/1/17

Por Valeria Massimino

A sala llena, en el teatro Maipo, se estrenó Obra de Dios, un éxito en ciernes.

Esta obra es una adaptación que realizó David Jaberbaum sobre una serie de tuits de su cuenta @TheTweetOfGod, en los que cuenta como Dios baja a la tierra y elige un teatro desde donde dictar a su pueblo elegido los “Nuevos Diez Mandamientos”, ya que considera que los anteriores están pasados de moda. Para hacerlo necesita corporizarse, y utiliza, en éste caso, a Humberto Tortonese, a quién considera el más apropiado por sus cualidades como comunicador. De esta manera posee su cuerpo, voz y personalidad para entablar así un hilarante relación con los espectadores.

Jim Parsons, Sheldon Cooper, de la serie “The Big Bang Theory” fue quién la estrenó en mayo de 2015 y Sean Hayes, protagonista de “Will and Grace” lo sucedió en Broadway en marzo de 2016.

Aquí, en Argentina, la obra es dirigida por el joven y talentoso, Gustavo Sajac. Humberto Tortonese es Dios, y solo eso ya logra que el público estalle en risas y aplausos, no necesita hablar, solo aparece con el manto blanco, y es suficiente.


Tortonese no se detiene un minuto, con una verborragia explosiva, en la que por momentos parece improvisar, no se sabe con exactitud, pero lo hace muy bien. Esa espontaneidad y carisma es su sello personal y eso es lo que adora el público.

El humor ácido, característico de los autores (frecuentes colaboradores de Stephen Colbert y Jon Stewart) sobrevuela toda la obra, un texto explícitamente ateo que por momentos parece un stand up/café concert. Donde la burla a las contradicciones de la Biblia es constante.

Junto a Dios, están dos arcángeles, (Agustín Corsi, como Gabriel y Roberto Peloni, como Miguel)
que existen para obedecer, pero uno de ellos, Miguel, tiene dudas, y muestra rebeldía al refutar a los escritos sagrados en varias ocasiones y eso enfurece a Dios. Miguel, además, baja del escenario e interactua con los espectadores. Un momento para que Peloni vuele, y se luzca con libertad.

El guión, una versión de Elio Marchi, se adapta a la realidad del país. Habla del universo gay, algunos chistes de la farándula vernácula : “Yo veo todo, veo lo que hacen las celebridades, veo a LA SEÑORA en bombacha y corpiño“. “Yo ayudé a Moria, porque la adoro, con el problema de las joyas…“. Y un poco de política (que nunca puede faltar) “La gente ve TN y cree que eso es verdad“.

La iluminación, de Gonzalo Córdova, acompaña a la narración subrayando momentos divertidos de manera precisa. Con la particular temática que la obra ofrece, sólo un artista de culto como Tortonese puede lograr un teatro repleto, con una obra políticamente incorrecta, de casi dos horas de duración. El calor del verano se vive mejor en el Maipo… y con Dios.


“Obra de Dios” se puede ver en el Teatro Maipo. Esmeralda 449, de jueves a domingos, a las 21.

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1 comentario

  1. Anónimo

    Tortonese excelente , es Dios en persona. Un artista unico en nuestro pais. Una obra excelente y unos angeles de no creer , muy bien logrados. Felicitaciones!!!!. Para pensar nuestra existencia

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