Crítica: ASSASSIN’S CREED

26/1/17

Por Matías Moraes

Luego de una larga espera finalmente llega a a los cines la versión cinematográfica de Assassin’s Creed.

La película basada en los videojuegos de Ubisoft que cuenta la historia de Callum Lynch (Michael Fassbinder) un asesino condenado a muerte que es secuestrado y forzado a participar de un proyecto secreto de la empresa Abstergo Industries. Un conglomerado manejado por la actual orden de caballeros templarios, nada menos.

Gracias al código que compone su ADN y por medio de una máquina Callum puede revivir recuerdos y acciones de su antepasado Aguilar de Nerha, un asesino miembro de la hermandad secreta de los Asesinos que vivió durante la España del siglo XVI, en pleno auge de la Inquisición Española. Con el objetivo de recuperar un viejo artefacto llamado “el fruto del edén” que le otorga poder ilimitado y la posibilidad de dominar al mundo.

Assassin’s Creed es una película para el fanático del videojuego. Si bien se toma su tiempo para explicar la trama para aquel que nunca tocó un joystick, se pierde entre las pocas escenas de acción y momentos con cameos de personajes de los juegos y movimientos de parkour.

En cuanto al casting, grandes actores como Marion Cotillard y Jeremy Irons, acompañan al protagonista con actuaciones apenas mediocres que parecen más un favor para Fassbender (que oficia de productor también) que otra cosa.

Asssasin’s Creed es un buen prólogo de las (posibles) próximas peliculas, pero no logra satisfacer al gamer y deja confundido al espectador casual. Una adaptación que quedó a medio camino.  La maldición continúa, los videojuegos y el cine nunca se van a llevar bien.

6 de 10


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