DAVID SEÑORAN: “La danza fue refugio y posibilidad de compartir”

19/2/17

El prolífico coreógrafo vuelve con Las Bestias el sábado 11 de marzo a las 21:00 en el emblemático Teatro Municipal Coliseo Podestá. Nos cuenta su particular visión acerca de los hechos sociales que lo transforman, y cómo devienen en una creación metafórica del mundo.

Entrevista: Arturo LeBranca

– ¿En qué momento descubrís que la danza es tu medio de expresión?

Fue a los 12 años, aunque antes había experimentado las sensaciones, la felicidad que me proporcionaba bailar. Cuando entré en mi adolescencia, que fue compleja como la de todos, descubrí que la danza me daba distintas oportunidades, por lo singular de la disciplina, y por lo especial que me sentía al llevarla a cabo. En esos momentos perturbadores, la danza fue refugio y posibilidad de compartir.

– Leyendo un poco sobre tus obras descubrí que creás mundos únicos para cada proyecto, no hay una conexión o repetición en lo que se ve. ¿Cuál son los temas o conceptos que te inspiran?

Considero que cada obra requiere un tratamiento único y es la motivación para comenzar con ellas. Cada material, más allá de la propuesta original con la que se parte y luego del armado estructural, demanda su singularidad, y es así, como el coreógrafo debe dejar de lado el capricho y los prejuicios para comprometerse, sin modas de por medio, con la idea original que toma cuerpo y crece. Los temas que me inspiran a la hora de crear son varios: un bebe abandonado en una bolsa de residuos en invierno, jóvenes aburridos que no encuentran suficiente motivación en nada de lo que hacen, un grupo de chinos que son encontrados muertos en un conteiner, la imposibilidad de encontrar a alguien con quien emparejarse en el amor, entre tantas otras. En definitiva, cumplimos con nuestra tarea cuando estamos lo suficientemente frágiles y vulnerables para ser atravesados por la realidad que nos circunda, y así transformarla en metáfora a través de la danza.

– Sos un artista con una extensísima carrera. Durante el camino hay éxitos y fracasos, ¿cuál es la forma que encontrás para mantener tu arte en ese sube y baja?

En la danza contemporánea, aquello del éxito o fracaso, es muy relativo según los parámetros con que se los mida. Quizás puedo hablar cuando pensamos que lo que sucede en escena, en su totalidad, no nos representa; o que los espacios amplios para la danza, oficiales o no, obligan a que la puesta en escena de los proyectos sea menos pretensiosa. Todo puede suceder en una obra: puede haber mayor o menor audiencia de público; se pueden, o no, cubrir los gastos generados de producción; pueden encontrarse más salas de exhibición o ninguna; pero creo que un fracaso es no hacer, quedarse quieto por las dudas. Existen tantas otras personas que criticarán el trabajo, para qué hacerlo uno a priori de intentarlo. Para eso hay que estudiar y tener la suerte de encontrarse con un maestro, tan necesario para estos tiempos en que todo tiende a degradarse, y a poner en términos de sencillez o modernidad aquello que no conmueve, ni transformar al espectador. El público merece algo más que marcos teóricos y muestras de dispositivos teatrales, considero que debemos trabajar en eso.

– Actualmente, existen cientos de estudios escénicos para la formación de artistas. Desde tu lugar de maestro, ¿cómo ves a esta generación?

La veo desesperada por aprender, que alguien les dé una mano. Creo que necesitan guía en la formación, en lo artístico. También veo que muchos de los lugares que eligen para formarse sólo los entretienen, y no los confrontan con sus deseos ni los preparan para conocerse a ellos mismos. Prepararse para ser un instrumento artístico es otra cosa.

– Sos el Director Ejecutivo de Prodanza, un organismo que depende del Gobierno de la Ciudad. ¿En qué situación está el fomento y promoción de esta actividad?

Prodanza sólo tiene como función la entrega de subsidios. Pero más allá de eso, implementamos políticas de articulación con espacios oficiales y privados para la difusión y fomento de la danza. Están en funcionamiento proyectos no dinerarios como “Laboratorio Prodanza” que proporciona residencias para la investigación de la mano de un tutor, y “Platea Contemporánea”, que vincula a los espacios con los creadores y articula la programación de danza con salas independientes. Este año, seguimos trabajando con nuevas propuestas que perduren y contengan a la comunidad creciente de la danza en la ciudad.

– Volvés a los escenarios con Las Bestias, ¿cómo nace este proyecto?

Este proyecto nace en el año 2011. Los comentarios de panelistas televisivos sobre el hecho de un bebé abandonado en invierno, en la calle y en un cesto de residuos, despertaban contradicciones. Entre ellos, circulaba el concepto de bestia destinado a la madre que tira a su hijo. Por supuesto, continuaron con la comparación entre los animales y sus instintos en oposición al hombre. Todo aquello me conmovió tanto que decidí ponerme a trabajar en ese tema. La manera que surgió fue por contraste entre el hombre y las bestias, lo salvaje y lo domado, el deseo y su ausencia. La obra tiene varias capas que es la forma en que me gusta trabajar.

– ¿Qué buscas contarnos con esta obra?

Quiero contarles lo que me pasó, lo que me sigue pasando a la hora de ponerme en el lugar del otro. Ese otro que, por algún motivo, hace cosas fuera de lo esperado. Somos incapaces de darle un tratamiento distinto del estandarizado. Es una mirada que tiene que repensarse. Quiero que nos reconozcamos en las faltas y los hallazgos.

– Esta vez, los cobija el Teatro Municipal Coliseo Podestá, ¿cuáles son las sensaciones que aparecen en esta cuenta regresiva?

Pocas veces tuvimos la oportunidad de acceder a espacios tan amplios y bellos como este. La sensación es de felicidad. Compartir un teatro tan bien preparado para la contención de una obra es gratificante y, como dije antes, poco común.

– Pienso que recrear un estadio emocional sobre el escenario implica quitarse varias capas para llegar a lo verdadero. Vos, desde tu condición de artífice y con el re-estreno de Las Bestias, ¿cómo planteas tu proceso artístico para llegar a lo que querés transmitir?

Trabajo de la misma forma desde la dirección como con los actores. Para esta reposición, comenzamos con el aprendizaje de lo formal del movimiento, luego armamos las escenas, y en paralelo abordamos lo narrativo de la obra. Rescatamos las imágenes iniciales que dieron origen y construimos a los caballos desde lo corporal. Lo que desearían ser, el temperamento. Las escenas arman la estructura que, individualmente, son una metáfora, pero a su vez, forman parte de la más grande que es la obra. Todas estas capas de información conforman la composición, pero hay una parte del personaje que se termina de construir con lo que cada uno encuentra de sí en empatía con ese personaje Esa porción que falta del rompecabezas es completada por el intérprete. Lo verdadero aparece en el abordaje profundo de todas las capas del proceso creativo.


¿Un musical?
The Rocky Horror Show, de Richard O’Brien.

¿Una película?
Memorias de una Geisha, de Rob Marshall.

¿Si pudieras retroceder en el tiempo a qué hecho histórico te gustaría ir?
La toma de la Bastilla.

¿Una mujer?
Cate Blanchett.

¿Un libro?
Los laberintos de Borges.

¿Con quién te gustaría compartir escenario?
Ana Laguna.

¿Creés en Dios?
Muchas veces.

¿Una META?
Dejar mi huella en algunos.

©Revista Meta - 2016

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