Dra. Giselle González: “El modelo de ciencia y tecnología tiene problemas estructurales”

27/2/17

Hablamos con la Dra. Giselle González sobre el conflicto en el CONICET y las políticas de fomento y desarrollo de ciencia y tecnología en nuestro país.

Entrevista: Fer Casals y Valeria Massimino

El conflicto por los ingresos en el CONICET: Dicen que no pueden entrar más investigadores de los que pueden jubilarse, y el Ministro Luis Barañao dijo “Hay miles de doctores que lo único que quieren es el empleo fijo del CONICET” ¿qué opinás?

En principio hay que distinguir dos aspectos que, a mi juicio, oscurecen el análisis. Esto dificulta una comprensión clara de la cuestión en términos de política pública. Un primer aspecto es aquel vinculado a la coyuntura política-económica actual. Otro aspecto, que suele aportar elementos a la confusión es la mirada de los medios masivos y de la opinión pública.

En términos generales, efectivamente, hay un clima tenso entre el ámbito político, académico y aquellos postulantes a formación doctoral y postdoctoral. La visibilidad que tomó el conflicto del CONICET dio lugar a múltiples y variados análisis de parte de académicos y otros medios de producción de datos. Si bien hay que abrirse a discutir estos temas, como cualquiera que involucre el uso de recursos públicos, hay que hacerlo en forma responsable y comprensiva del conjunto de intereses en juego.

Los datos oficiales muestran que efectivamente existe una evolución en el número de ingresantes a la Carrera del CONICET entre los años 2003 y 2015. Esta evolución forma parte de una política más general para aumentar incentivos en el campo de la ciencia y la tecnología. Buscar jerarquizar la CyT como medida es un hecho positivo para impactar en el desarrollo social y productivo de un país.

Esto implicó además una inversión económica evolutiva. Pero este tipo de inversiones para ser efectivas requieren contar con instrumentos específicos de gestión. Como lo es la evaluación de resultados a mediano plazo. La definición de indicadores y/o metas para medir la eficacia (calidad) y eficiencia, es decir, la productividad social de la acción pública.

El cambio de gestión a nivel nacional marca una discontinuidad con estas políticas de acceso creciente al sistema científico. De un lado, se aduce que los problemas financieros funcionan como un pretexto sesgado para introducir cambios tendientes a reducir el rol del Estado.

Desde la posición oficial, se habla de un colapso económico en lo que tiene que ver con la proyección financiera de los recursos humanos a desarrollar. Por ello, han propuesto la descentralización de investigadores en universidades nacionales.

En este punto cabe destacar dos cosas. La primera es que las universidades nacionales en la actualidad concentran la mayor cantidad de recursos físicos y humanos para el desarrollo de investigación dado que el CONICET como tal no alberga a la cantidad de ingresantes, sino que cada becario o investigador debe proponer una sede o institución para desarrollar su trabajo de investigación. En general, son las universidades nacionales, también financiadas con fondos del Estado nacional, las instituciones seleccionan quienes desean ingresar al organismo. La segunda cuestión tiene que ver con la escasa coordinación de actividades entre el sistema universitario nacional y los organismos de ciencia y tecnología. Se trata de un tipo de interacción particular, más factible de analizar por región o localidad que en términos de sistema.

En cualquier caso, hay que destacar lo que mencionaba previamente. La cuestión ha dado lugar a la apertura de opiniones poco responsables que pueden desconocer el carácter más histórico entre el CONICET y los gobiernos, para los cuales hay estudios específicos que dan cuenta de estas relaciones. En este sentido, considero que la política pública debe pensarse y construirse en conjunto con la comunidad científica, cuya labor es respetada a nivel internacional. Así como también, comprender que la experiencia internacional marca muy claramente que los países con mejor desempeño económico muestran altos porcentajes de inversión en sus organismos de ciencia y tecnología. En la Argentina el CONICET es el organismo más importante por la cantidad de investigadores que congrega. Pero no es el único. Hay una diversidad de organismos tradicionales dedicados a la investigación orientada. Eso sí. Los países desarrollados con buenas combinaciones de recursos y resultados en sus sistemas de ciencia y tecnología miden y evalúan las metas propuestas en forma anual. Generan instrumentos de sustentabilidad y fomentan competencias para producir retornos a la inversión realizada.

En la Argentina hay que comenzar a desandar caminos de responsabilidad política stricto sensu y encarar el futuro desde la responsabilidad compartida. Asumiendo que los recursos son limitados pero en estos casos muy necesarios para potenciar el desarrollo de una nación. Mejorar la calidad formativa de sus habitantes y generar soberanía en un sentido integral.

El recorte del presupuesto para ciencia y tecnología fue explicado por el gobierno como un tema informativo, argumentaron que siempre el presupuesto original y el que se ejecuta, no guardan relación…

Las diferencias entre presupuestos aprobados por el Congreso Nacional y aquel efectivamente ejecutado son habituales. El mayor o menor grado de apego a los montos o partidas autorizados a utilizar tienen que ver con la puesta en marcha de metas y objetivos. Poner en marcha metas no siempre tiene que ver con la disponibilidad de dinero. Además debe contarse con equipos técnicos adecuados y una agenda estratégica asociada a demandas específicas o que puedan surgir como iniciativas del propio actor estatal. Para el caso de CONICET, de acuerdo a la palabra oficial, habría un desajuste de partidas desde fines de 2015.

Dra. Giselle González – Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales (IdIHCS) FaHCE/UNLP – CONICET

¿Te parece que el gobierno anterior le dio más importancia a la ciencia y tecnología que este?

Sí, pero en términos de desarrollo institucional, los antecedentes dan cuenta de fallas de coordinación y evaluación de metas. Estas fallas marcan cierta tensión estructural entre la promoción de la ciencia y la innovación desde el nivel gubernamental y los modos de organizar y gestionar estos recursos en las instituciones; caracterizados por un escaso margen de autonomía relativa. Es decir, en el gobierno anterior, el Estado aparecía con un rol activo y dinámico en cuanto a la construcción de iniciativas de CyT.

Uno de los indicadores más claros del rol activo del ejecutivo nacional puede notarse en el incremento en la dotación de recursos presupuestarios desde 2003 a 2013. Durante los últimos años la participación del gasto en I+D se incrementó en forma lineal hasta alcanzar el 0,65% del PBI en 2008 (MINCyT, 2013).

Sin embargo, este porcentaje parece relativamente bajo en relación al porcentaje que invierten los países desarrollados, para el mismo período. Representa prácticamente la mitad del valor del indicador de España, y un cuarto de lo que exhiben Estados Unidos o Alemania (MINCyT,2013).

Una diferencia similar se observa en la dotación de recursos humanos en el área de ciencia y tecnología. En Argentina, la cantidad de investigadores de jornada completa por cada 1.000 integrantes de la PEA alcanza a 3; mientras que España exhibe el doble y Estados Unidos el triple (MINCyT, 2013). Al comparar la performance argentina con otros países latinoamericanos, muchos de los cuales vienen desarrollando procesos muy avanzados de inversión en los últimos años, se observa que:


– La participación del gasto en I + D de Argentina (0,65%) es poco más de la mitad de la de Brasil, y 50% mayor a la de Chile.

– La cantidad de investigadores de jornada completa por cada 1.000 integrantes de la PEA alcanza a 1,4 en Brasil y 0,7 en Chile, la mitad y un cuarto, respectivamente, de la dotación relativa argentina.

-Brasil destina el doble de gasto en I+D por investigador de jornada completa, y Chile dos veces y media el indicador de Argentina (MINCyT, 2013).


Podría decirse que, si bien estos indicadores ponen de manifiesto una situación relativamente restringida de disponibilidad de recursos, la dotación ha ido incrementándose a lo largo de los últimos años 5 y no pareciera ser la causa directa de un bajo nivel de ejecución de la política en ciencia y tecnología.

La inversión en I+D de 2008 medida en dólares corrientes PPC fue 157% superior a la de 2002, mientras que si se la mide como porcentaje del PBI el aumento fue del 34%. Esta diferencia en las tasas de crecimiento de la inversión en I+D según se la mida en términos absolutos o relativos al tamaño de la economía parece mostrar que el aumento obedece en mayor medida a un período de expansión económica que a la asignación de mayor prioridad a la ciencia y la tecnología por parte de los agentes públicos y privados.

La fuga de cerebros es una cuestión histórica en nuestro país, en los últimos años hubo una importante repatriación de científicos, ¿cómo puede romperse el paradigma y que los investigadores permanezcan en el país?

Sí, hubo una política de repatriación importante en el período anterior. Hay que tener en cuenta que para desarrollar bases potentes de investigación no siempre debe ponerse el foco en la dimensión financiera.

En la Argentina, el modelo de ciencia y tecnología tiene problemas estructurales, en su dinámica organizacional. Hay que empoderar a las bases del sistema. Dotar a las instituciones de capacidades tecnológicas y recursos. Pero este aporte no siempre puede o debe esperarse del nivel nacional.

Si bien el estado nacional debe garantizar marcos normativos que fomenten el desarrollo tecnológico, las instituciones tienen desarrollos particulares de acuerdo a la región.

No es posible pensar que una solución que sirve para la región noroeste puede ser igual de útil para la región patagónica. Esto tiene que ver con las particularidades y capacidades productivas de cada entorno regional y de la cantidad de actores involucrados así como de la calidad de la acción asociada (coordinación).

¿Qué proyectos hay en estos momentos en investigación o en desarrollo? 

Existen múltiples proyectos a nivel estatal distribuidos por disciplinas. Se puede acceder a éstos en los sitios web de AGENCIA, CONICET, INTI, INTA, y otros organismos públicos de investigación que nuclea el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. Asimismo, existen organismos internacionales y privados que apoyan económicamente diversos proyectos vinculados a temáticas de interés general.

¿Qué recomiendas a miles de chicos que recién salen del secundario y están interesados en la Ciencia y Tecnología? 

La lectura en todos sus géneros. Animarse a plantearse preguntas, sobre el texto, sobre sus premisas. Los intercambios con docentes, pares, amigos. La visita a Museos, bibliotecas y la mirada comprensiva. Hay que tener en cuenta que la formación en investigación o en cualquier profesión es un camino. No un objetivo de corto plazo. Se construye en vínculo con lo visceral. Con aquello que nos inquieta, preocupa, alegra o interpela.

¿Qué políticas en ciencia y tecnología te gustaría aplicar en nuestro país? 

En la Argentina se está comenzando a trabajar en la transferencia de tecnología. En el aspecto “social” de la búsqueda de innovación. Se trata de convertir los desarrollos de la investigación científica en productos concretos que puedan aportar a la resolución de problemáticas complejas a nivel social.

Es un camino que la Argentina comenzó a recorrer en forma muy reciente, y es una de las áreas en las que se observa continuidad en términos de política pública. Esto funciona con mejores resultados en otros países del mundo donde la transferencia de conocimientos en diversas industrias configuran su mercado más importante.

Como decía previamente, no hay soluciones globales a problemas particulares. La Argentina tiene que explorar sus posibilidades en coordinación con las demandas relevantes de cada región; en articulación con sectores público-privados. El diálogo y recombinación de esfuerzos entre distintos actores es el camino.



 

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