Crítica: MARACAIBO

27/3/17

Por Hugo Duarte

Maracaibo es un melodrama que plantea la historia de dos médicos, Gustavo y Cristina que viven con su hijo Facundo en una muy buena casa, con una difícil relación entre padre e hijo, de verdades nunca dichas y de sospechas comprobadas. La delincuencia se mete en la historia y desencadena un momento de violencia y de ruptura familiar.
Con un guión co-escrito junto a Maximiliano González, el director Miguel Angel Rocca maneja muy bien la culpa como eje central del relato.

Con brillantes actuaciones de Jorge Marrale ( Gustavo ) como un cirujano exitoso ,acompañado por Mercedes Moran ( Cristina ) como una oftalmóloga y esposa comprensible y sensual, dan vida a esta historia sobrellevando todo el peso de la narración. Matías Mayer ( Facundo ), el hijo, también se destaca en el film.

Luis Machin, Nicolas Francella y Alejandro Paker desempeñan su rol a la perfección en lo que deriva en un thriller, en el que Gustavo decide vengarse y llegar hasta las últimas consecuencias.

Un relato intimista, con una decisión del director de trabajar mucho con los gestos y lo no dicho, con muchos primeros planos que refuerzan esta idea, y dan un marco claustrofóbico a la ficción. Culpas y deseos no cumplidos sirven para representar relaciones conflictivas entre seres humanos diametralmente opuestos pero que se cruzan en el film.

Muy buena iluminación a cargo de Sebastian Gallo, que realzan este singular y acertado relato cinematográfico.
Un contundente relato de familia que es necesario encontrar dentro de la cinematografía nacional, sin caer en estridencias y vorágine visual, con gestos y silencios bien manejados.

9 de 10


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