Crítica: NO DARÉ HIJOS, DARÉ VERSOS

27/3/17

Por Martín Alejandro Avendaño

No daré hijos, daré versos cuenta la vida de Delmira Agustini, una poeta uruguaya perteneciente al modernismo literario. Es una propuesta de Marianella Morena dirigida por Francisco Lumerman. La obra está dividida en tres episodios.

En principio, somos parte de la discusión entre Delmira y su marido donde desnudan los conflictos maritales y lo particular de su relación. La corporalidad enlaza los cuerpos, genera danza que provoca una tensión que intensifica la conexión entre los actores. Ella, una figura vanguardista para su época, muestra la pasión, el deseo de libertad y las ganas que su cuerpo sea oído. Reyes, en cambio, es un rematador; su vida está gobernada por la moral, lo correcto.

La segunda parte nos sumerge en el realismo. Los actores recrean fielmente cómo eran en aquel entonces los momentos familiares de la familia Agustini, esas necesidades personales, el rol y la participación social de cada uno hacia principios del siglo XX. Por último, evocan el año 2010, donde se subastan algunas pertenencias de Delmira y se conocen las cartas que intercambiaba con Manuel Ugarte, testigo de su casamiento.

La triada narrativa que propone Lumerman funciona como un engranaje perfecto para hacer de esta obra una maravilla.

9 de 10


No daré hijos, daré versos

Viernes 23:30 | Timbre 4

México 3554 | CABA | Buenos Aires

Entradas $250

Ficha técnica:

Actúan: Jorge Castaño – Diego Faturos – Malena Figo – Iride Mockert – German Rodriguez – Rosario Varela

Autoría: Marianella Morena

Dirección: Francisco Lumerman

Música original: Agustín Lumerman

Vestuario y diseño de escenografía: Macarena Hermida

Diseño de luces: Ricardo Sica

Asistencia de escenografía y vestuario: Camila Morvillo

Asistencia de dirección: Ignacio Gracia

Producción ejecutiva: Zoilo Garcés

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