Crítica: THE LOVE WITCH (BAFICI 2017)

7/4/17

Por Fer Casals

En su hermosa superficie Technicolor de 35 mm, The Love Witch, de Anna Biller, parece ser un calco de películas de terror y sexploitation de los años 60 y 70. Sin embargo, por debajo de los colores saturados y el sex-appeal de la protagonista (Samantha Robinson) hay mucho más.

Una película de la Hammer dirigida por Russ Meyer. El director de fotografía de Biller, M. David Mullen, toma prestada la luz de delicias diabólicas de esa era y busca un estilo luminoso que evoca una cinematografía, hoy lamentablemente obsoleta.

También la conexión estética innegable entre The Love Witch y los giallos italianos son evidentes. Pero la búsqueda de Biller no se conforma con la nostalgia y el camp, y va más allá, con una idea muy actual, las mujeres tomando su lugar.
 
¿Como una película tan retro habla de nuestros tiempos? Con las mujeres avanzando a paso firme en la política, las empresas y ocupando lugares antes vedados para el género, también hemos visto avanzar una reacción misógina proporcional. Nuestra cultura todavía demoniza a las mujeres que no temen mostrarse a través de su política, arte, cuerpo y mente. A las mujeres fuertes se las llaman histéricas, insoportables, perras. La percepción por parte de muchos hombres (y muchas mujeres) es que estas mujeres exitosas llegaron a donde están porque son buenas en la manipulación, hábiles en el uso de sus poderes femeninos, y astutas más que inteligentes. La representación clásica de mujeres en el cine noir de los años cuarenta y cincuenta, perdura transformado a los tiempos que corren. The Love Witch subvierte todo eso.
 
A manera de un cuento de hadas feminista que utiliza el pasado para reflejar la actualidad. Dentro de su estilo de película B, rememora la reacción que se produjo cuando las mujeres se liberaron de la opresión sexual durante los años 60 y cómo esa libertad dio lugar a una nueva coyuntura.

The Love Witch no es una película de terror en el sentido convencional. Pero es un horroroso recordatorio que las mujeres han sido perseguidas desde los días bíblicos hasta hoy por disfrutar de su sexualidad. Una mujer libre es una amenaza para el frágil sentido masculino de superioridad, la fuerza masculina se basa en la subyugación de las mujeres. La mujer que se resiste a la dominación masculina es una… bruja.
 
Ojo, The Love Witch no es una diatriba contra los hombres. En el fondo es una comedia irónica e inteligente que utiliza la idea de la brujería como una metáfora para el empoderamiento femenino.

La película es juguetona y profunda a la vez, además de perversamente retorcida. Con una Tura Satana angelical y el espíritu de Alejandro Jodorowsky dando vueltas en escenas como la de la feria medieval. Actuaciones deliberadamente exageradas a veces y acartonadas otras, y con un ritmo infrecuente en el cine actual. Una reinterpretación feminista de un género olvidado, con un guión lúcido maravillosamente fotografiado, que completa una experiencia fascinante.

8.5 de 10


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