Entrevista: Martín Benchimol y Pablo Aparo directores de “EL ESPANTO”

27/4/17

En el marco de la 19° edición del BAFICI, hablamos con los directores del excelente ¿documental? EL ESPANTO Martín Benchimol y Pablo Aparo.

Entrevista Valeria Massimino

¿Cómo nace la idea del documental? ¿Cómo llegan a El Dorado?

Estábamos terminando de filmar nuestra película anterior, en un pueblo del interior de la provincia de Buenos Aires.
Una señora del pueblo estaba enferma y, ante nuestro ofrecimiento de llevarla al doctor, la familia nos dijo que no hacía falta. Un vecino visitó a la señora y le hizo una curación “a palabra”, como le dicen en el campo. Primero realizó unos movimientos extraños con una cinta de tela y luego susurró unas palabras inaudibles. Al parecer, luego de este simple procedimiento, la cura estaba realizada y la mujer podría continuar con su vida normalmente.

Comenzamos a recorrer pueblos de la zona e indagar sobre el asunto. Nos encontramos con que en varios pueblos pasa algo similar: casi la totalidad de los vecinos saben curar algo y se forma una especie de red solidaria de curanderos, habiendo incluso especialistas en el tratamiento de cada enfermedad. Mientras más indagábamos, nos encontrábamos no sólo con distintos métodos de curar enfermedades, sino también con nuevas enfermedades. Así nos fuimos enterando de los referentes de la curandería, y dónde vivía cada uno.

¿Cómo es dirigir en equipo?

Tenemos una amistad de muchos años. Lo cual facilita muchas decisiones, y ya hay un código de trabajo. También teniendo una película previa, hay cierta continuidad en el estilo que allana el camino a la hora de plantear el proyecto y encarar el rodaje. Lo más duro fue la edición, porque siempre una opción excluye a otra. Lo bueno de ese proceso fue que, a pesar de ser más largo, generalmente llegamos a una síntesis que conjugaba nuestras diferentes miradas con la mirada de Anita Remón, la editora. Y creemos que de esas largas discusiones llegamos a un estilo editorial de la película que está muy cuidado.


Sobre Los testimonios, ¿fueron totalmente espontáneos o en algún momento fueron guionados?

Son espontáneos. Pero la verdad es que no tenemos problema en pedir retomas tratándose de un documental.

¿Cuánto tiempo duró el rodaje?

Empezamos a viajar al pueblo en 2014. En ese momento pensamos que estábamos haciendo la investigación, pero como llevábamos la cámara, a veces surgía la posibilidad de filmar. Y hay escenas de la película que son de aquella época. Después, hicimos varios viajes al pueblo, de una o dos semanas de duración hasta finales de 2016. Entonces rodaje y edición fueron mezclándose hacia el final del proceso de grabación.

¿Ya estaba previsto el casamiento que se ve, o fue algo que se dio, y sumó al proyecto?

La trama de los matrimonios en el pueblo fue ganando en importancia a medida que avanzaba el rodaje. Por eso empezamos a poner atención en el asunto, y cuando nos enteramos del casamiento, asumimos que iba a ser parte de la película, y configuramos la estructura del guión en función de eso.

¿Alguna anécdota durante el rodaje, en ese lugar, con menos de 400 habitantes… ¿cómo lo vivieron ellos? ¿Cómo fueron los días ahí? ¿Qué les llamó la atención?

Había llovido mucho y estábamos atravesando un camino de tierra con un autito muy pequeño. Obviamente quedamos clavados en el barro. Intentamos hacer algún llamado, pero no teníamos ni una rayita de señal. Uno de nosotros salió caminando a buscar ayuda, pero antes que se aleje demasiado, apareció un tractor de un campo vecino. No entendimos de dónde nos estaba mirando, pero era Cholito, uno de los personajes de la película, que traía su tractor para sacarnos del barro. Cómo nos vio? No lo sabemos, pero fue mucho más rápido que cualquier servicio de remolque.

Estábamos filmando con una de las familias que participa en la película y de repente le suena el celular a Mónica, la madre. Habló apenas dos palabras con alguien y nos dijo que tenía que cortar la grabación e irse inmediatamente a la casa de un vecino. Se puso unas botas de lluvia y llamó a su marido, Cholito, para salir de urgencia. Quedamos todos perplejos sin entender lo que pasaba. Ya estaban arriba del vehículo y les preguntamos qué pasó, nos dijeron que había una vaca teniendo un ternerito, y que estaba complicado el parto. Llegamos literalmente corriendo con ellos a la casa del vecino, y casi sin apagar la cámara registramos esa escena que está en la película, donde varios vecinos logran sacar adelante el parto, tirando con una soga del ternerito para sacarlo del cuerpo de la madre.

¿Tuvieron algún apoyo? INCAA?

Contamos con apoyo del INCAA y con el Fondo Metropolitano.

¿Cómo ven el conflicto actual del INCAA?

Por un lado siento preocupación. Porque una gran parte de los fondos con que se realiza nuestro cine dependen de una ley (de convergencia) que está en algún cajón de la ENACOM. Y que hace meses que se mantiene bajo llave, a pesar de existir documentos públicos que dan cuenta que existe una versión preliminar.
Por otro lado, festejo la reacción que tuvo el sector, la voluntad de unión y la capacidad de manifestarse con vehemencia a favor de nuestro cine en tanto industria, y como parte de nuestra identidad y nuestra cultura.

Luego de BAFICI, ¿por qué lugares estará proyectándose El Espanto?

Todavía no tenemos programados otros festivales.


Respuestas de Martín Benchimol

¿Un documental?
Me gustó mucho “Las cinéphilas”, en Competencia Argentina del BAFICI de este año.

 

¿Un director de cine?
Michael Haneke.

¿Si pudieras retroceder en el tiempo, a qué hecho histórico irías?
La era de los dinosaurios.

¿Un político?
Evo Morales.

Lo que me da miedo es…
Las cosas definitivas

¿Lugar ideal para vacaciones?
México.

¿Crees en el “espanto”?
Obvio.

¿Creés en Dios?
Me encantaría.

¿Una META?
Poder seguir haciendo cine.


 

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