RAÚL PERRONE: “Lo de Netflix es moda”

27/4/17

Por Leandro Rampoldi

Un inquieto y desubicado sol de otoño desciende feroz sobre el patio del Centro Cultural Recoleta. Allí, en uno de los bancos de plaza que decoran el lugar, espera sentado, como quien augura una charla amistosa de café, el director de cine independiente Raúl Perrone. El “Perro”- como también se lo conoce- parece calmo, expectante, como si se sintiera demasiado a gusto. Sin embargo, aunque intenta resistir gracias a un sombrero gris que lo defiende y le cubre la cabeza, el realizador no logra evitar que los rayos penetrantes le generen cierta incomodidad: “Ché, vamos un poco para la sombra que me estoy cagando de calor”, exige amablemente antes de que termine la nota.

Felizmente, el potente sol no representa una excusa para dejar de hablar de cine, y mucho menos cuando faltan algunas horas para un nuevo estreno.

Con más de dos décadas de trayectoria y más de 40 películas en su haber, Perrone se transformó desde hace varios años en una de las figuras más esperadas del Buenos Aires Festival de Cine Independiente (BAFICI). Y su última edición, la número 19, no fue la excepción. El creador de éxitos como Labios de churrasco (1994), 5 pal´peso (1998), Las pibas (2012) y P3ND3JO5 (2015), entre otros, presentó el pasado martes su último trabajo, Cínicos (2017).

“Es una película en la que traté de implementar la poesía, aunque sea dura, mugrienta, y con cosas desagradable. Pero me parece que también hay que estar un poco acostumbrado a ver lo desagradable, y que no te vendan flores”

confesó el oriundo de Ituzaingó sobre el film, el cual agotó las entradas el mismo día en que salieron a la venta.
Oscuro, tenso y brutal Cínicos toma como polémico disparador las ideas de un grupo de pensadores de la antigua Grecia. Los cínicos, encabezado por el filósofo Diógenes, tenían una forma de vida frugal, consideraban que la civilización era un mal y por ello despreciaban las riquezas y repudiaban las ciencias, las normas y las convenciones.

“Eran tipos muy inteligentes, irreverentes, pero adelantados. Me sorprendió buscar y encontrar que su significado fuera perro. Me pareció que era como una señal”, aseguró el realizador sobre cómo surgió la idea de contar una historia relacionada con griegos. Y agregó: “Intenté volver a la palabra, pero no quería regresar de una manera coloquial, sino con algo que tuviera algo de contradicción en la imagen. Ese fue el desafío de la película”.

Después de tantos años de trayectoria, ¿cómo es estrenar de nuevo, se sigue sintiendo lo mismo que la primera vez?

Soy tan pasional que creo que si no hubiera nerviosismo es porque ya no me pasaría nada. Es como que lo haría por una cuestión de rutina, y a mí todavía eso es lo que me sigue motivando a presentar películas. Me parece que hay cierto interés que me hace ser todavía más responsable y también me pone en un lugar de presión. Así que todo el tiempo estoy tratando de asumir riesgos, porque creo que en el cine no los hay, todos van a la fácil. Si yo me quedara con eso, la verdad que me aburría mucho o haría una repetición de las mismas películas.

En el marco de una entrevista por el estreno de P3NDEJO5, en 2013, dijiste que había sido la primera vez que habías disfrutado de una filmación. ¿Qué te pasó con Cínicos?

En ese momento lo dije porque filmar en la calle me molesta un poco. A veces parece que la gente no entendió que hoy todo el mundo filma. Hoy ver a un tipo con una cámara en la calle no debería sorprender a nadie, sin embargo, hay personas que te ven y llaman a la policía. Eso me pone fóbico. Pero con Cínicos la pasé muy bien, me sentí muy cómodo. Es una película toda hecha en una fábrica, y era muy hermoso llegar ahí todos los viernes -filmábamos esos días- y ver cómo la gente se ensuciaba, soportaba cincuenta grados de calor y ninguno se quejaba. No hubo estrellas. No teníamos camiones generadores ni trailers. Cuando hay ganas, pasión y se cree en un proyecto, y todos vamos hacia ahí, eso es lo que más feliz me pone. Sé que hay que poner el cuerpo, es un sacrificio, y la verdad que con todos esos contratiempos la pasamos muy bien.

Los Cínicos era transgresores e irreverentes. ¿Cuánto hay de vos en esa filosofía?

Creo que un poco lo soy. Hice más de cuarenta películas al margen de la industria. No es sólo rebeldía, es tener una actitud, es saber qué es lo que quiero y lo que no quiero. También es tener una constancia y ser ético y honesto con mi manera de ser. No creo que haya mucha gente honesta en esta profesión. Nunca me gustaron los tipos que siguen la manada, siempre trato de correrme de esos lugares, por eso no pertenezco a nada ni a ningún grupo.

Diógenes decía que el elogio en boca propia desagrada a cualquiera. ¿Cómo te llevás vos con los elogios ajenos y la crítica?

Me llevo bastante bien. A veces me enojo cuando veo que escriben ciertas boludeces, suele pasar. Hay gente que no mira las películas con la atención que debería. Los críticos, en algún lugar, también exigen ciertos cambios que ellos no cumplen. No veo muchos tipos que escriban y a los dos años su pluma haya crecido, siguen escribiendo la misma mierda porque lo hacen como choclo. Escriben de mi película, de la otras, y no saben diferenciar. Entonces a veces me pongo un poco exigente, algunos críticos me lo han dicho, pero lo hago en la misma medida que ellos lo hacen. Pero la verdad es que siempre me han tratado bastante bien y han sido muy respetuosos conmigo y con mi obra. Si ponen algo que no les gusta, pero lo hacen con altura, lo explican y lo argumentan, a lo mejor mi ego sufrirá un poco, pero veo que a veces escriben por escribir.

Si bien el escenario de la película parece futurista y apocalíptico, ¿se puede relacionar la fábula con la coyuntura del mundo en la actualidad?

No lo sé, pero muchos la han comprado con lo que pasa en el país. Sin embargo, Cínicos fue hecha el año pasado y todavía no existía este gobierno. Si hay algún parecido con la realidad es porque el mundo fue así siempre. Hay quilombo, hay manifestaciones y hay pueblos que se rebelan. En la película sucede lo mismo, en el pueblo se rebela contra el poeta que no escribe más -esa es la fábula- y esos tipos vivían y consumían de sus poemas. La gente lo ve como algo de la realidad y no me parece mal, pero no fue hecha con esa intención.


A diferencia de tus primeros trabajos la película tiene una duración superior a las dos horas. ¿Eso es por el tiempo que necesitaste para contar la historia o existieron otros factores?

La verdad es que jamás pensé que iba a hacer una película de dos horas y media. Pero ahora se ve que estoy contando de una manera y necesito de ese tiempo. No tengo que preocuparme en la edición porque dure tres horas. Tiene que durar lo que tiene que durar. Hago lo que tengo ganas y lo que creo que tengo que hacer. Trato de hacer las películas que me gustaría ver. Hay gente que me pregunta cuánto duran y yo les digo diez horas. Se preocupan mucho por esas cosas.

¿Qué opinión te merece lo que pasó las últimas semanas con el INCAA?

Estoy a favor del INCAA y del ENERC. Estoy en contra de cualquier hecho que tenga que ver con algún tipo de atropello antidemocrático. Todos saben que yo laburo al margen de la industria y tengo mi propia forma de producir, pero quiero estar con mis colegas y los apoyo. Yo seguiré haciendo las películas de las mimas manera porque de todos modos ellas son del cine argentino y lo representan en el mundo.

Muchos espectadores están virando a nueva forma de ver cine. Algunos usan tablets, celulares o computadoras. ¿Cómo es tu relación con las plataformas de streaming como Netflix o con las nuevas tecnologías?

No le doy ni cinco de pelota. No me gusta el Whatsapp ni nada de eso, prefiero que me llamen. Lo de Netflix es moda, ahora todo el mundo lo ve. El otro día me paró un pibe y me preguntó si mis películas estaban en Netflix porque él las veía en el celular. Yo le contesté que era un pelotudo y me fui. Me da la impresión de que el futuro está bueno, pero no a esos niveles. Le aconsejo a los pibes que traten de comprarse un proyector, para que no miren en una computadora. Lo digo como un tipo de la cultura. No se podría ver un cuadro en un celular. Sé que son las nuevas tecnologías, que los pibes viven rápidamente y que necesitan todo en el momento, pero son pibes que no van a tener cabeza ni una mirada cultural sobre eso. La tecnología está muy bien, pero a veces está muy mal usada.

¿Son un mal necesario?
Tienen que existir para que podamos darnos cuenta que existe otra cosa.



Un director de cine:
Friedrich Wilhelm Murnau (1888-1931)

Una película:
El ladrón de bicicletas (Ladri di biciclette, Vittorio De Sica, 1948).


Una serie:
Ninguna.

El mejor final de una película:
Los 400 golpes (Les quatre cents coups, François Truffaut 1959).

Si pudieras retroceder el tiempo a qué época irías:
Los años 20 o 30. La época más gloriosa del cine.

Una mujer:
Uff…unas cuantas!

Un actor:
Jack Nicholson en su primera época.

Una meta:
La próxima película.


 

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