Crítica: MIO O DE NADIE

4/5/17

Por Rocio Florencia Duarte

El jueves se estrenó en los cines del país, “Mío o de nadie” película de Denise Di Novi.  Mío o de nadie, ¿cuantas veces habremos dicho en voz alta esta frase? ¿Alguna vez te obsesionaste tanto por amor? De alguna manera esta película puede llevarte a ese lugar, teniendo en cuenta la reacción usual ante una obsesión.

A Tessa Connover (Katherine Heigl) le cuesta mucho sobreponerse al fin de su matrimonio. David (Geoff Stults), su ex-marido está feliz de haberse comprometido con Julia Banks (Rosario Dawson) y la lleva a vivir con él y la hace parte de la vida de su hija Lilly (Isabella Rice). Julia comprende que encontró al hombre de sus sueños luego de su tormentoso pasado. Pero los celos, la envidia y la obsesión de Tessa se desbordan hasta un extremo enfermizo donde nada podrá detener sus planes de convertir la vida de Julia en una pesadilla.

Denise Di Novi con su ópera prima como directora luego de ser productora durante varios años, nos trajo a la pantalla grande una interesante propuesta, con cierta feminidad, actores creíbles y una puesta en escena buena pero mal planteada.  Es una película predecible, algo aburrida, cuando el final se acerca, y el espectador lo desea, la película sigue y sigue, estirando la agonía de manera innecesaria.

Un tipo de género que te recuerda a “Atracción Fatal”, pero en versión paupérrima. Todo lo que sucede en la trama resulta poco creíble y la mayoría de los momentos de tensión, donde comienza el suspenso y la acción terminan en una situaciones risibles. El trabajo de la cámara por su parte es absolutamente monótono.

En cuanto a la actuaciones, hablamos de excelentes actores, lo que falla es el guión y no la dirección de actores. Una película a la cual le sobran minutos y le falta personalidad. Cuando el final llega, el espectador teme lo peor: si buscarán hacer una segunda parte.

5 de 10


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