ENTREVISTA: Mónica Demes la directora de Lilith’s Awakening

10/5/17

Lilith’s Awakening (2016), la ópera prima de la directora Mónica Demes, cuenta la historia de una mujer harta de su realidad en el proceso de transformarla… literal y metafóricamente. Hablamos con la cineasta brasileña sobre su primer largometraje, un cuento con un estilo visual y narrativo propio.

Entrevista: Valeria Massimino y Fer Casals

¿Hay una conexión estética y emocional entre Lilith’s awakening y Erasehead?

Las dos son óperas primas que han sacado algo muy personal de ambos realizadores, las dos son en blanco y negro y las dos tratan de mundos fantásticos donde el protagonista se ve atrapado dentro de una especie de pesadilla.

En Erasehead el protagonista se ve atrapado en una vida en la cual no encaja, y lo mismo le pasa a Lucy en Lilith’s Awakening. Y las dos remiten estéticamente a los años 50 – 60’s, aunque sean claramente contemporáneas. Además, las dos son películas irónicas, sombrías y raras, difícil de encajar en géneros específicos…

El vampirismo suele ser representado como represión sexual que termina siendo suprimida por la figura de Dios, tu película subvierte eso, ¿Por qué elegiste contar esta historia desde un punto de vista feminista?

Efectivamente. La película subvierte la dualidad del bien y mal a la cual estamos acostumbrados por nuestra herencia judeo-cristiana, haciendo que Lucy se encuentre a si misma y conecte con su “yo” interior cuando se libera de la sociedad represora en la cual vive (simbolizada por la gasolinera de su padre) y retorne a lo primitivo, al bosque, a la naturaleza.

A partir de la mordida que Lucy recibe de Lilith en sus sueños, el poder de la naturaleza actúa en ella, de tal manera, que su transformación es inevitable y no le queda más que romper con todo lo que le rodea para ser libre.

El feminismo para mí es inherente a la figura del vampiro. Solo cuando las mujeres eran mordidas y se comportaban como “demonios” eran libres para sentir placer y salir de sus hogares donde recibían órdenes de sus padres o maridos.

Tanto el placer como el libre pensar de las mujeres estaba mal visto en la época victoriana. La Iglesia decía que el sexo solo podía existir para la reproducción y las mujeres debían seguir y obedecer a sus maridos. Por lo tanto, ser vampira, es casi una metáfora a la revolución feminista.

Es casi una metáfora a todas esas mujeres que han luchado para que yo hoy día pudiera tener un pasaporte y viajar sin tener que pedir autorización de mi padre o marido, para que yo pudiera conducir, votar, acostarme con quien quiera… Lilith para mí simboliza la fuerza de todas esas mujeres que han sido demonizadas hace 100 años, que han ido parar a prisiones, a hospitales psiquiátricos, que han perdido la guardia de sus hijos, que han donado sus vidas a la lucha por un mundo más igualitario entre hombres y mujeres para que yo pudiera ser libre.

¿Por qué filmaste en blanco y negro?

Siempre supe que la peli tenía que ser en blanco y negro porque eso le daría el aire atemporal de un mundo perdido en el tiempo y el espacio. Un aire a limbo, que es aquella gasolinera donde trabaja Lucy, donde ella asiste el tiempo pasar.

¿Tuviste alguna devolución sobre tu película presentada en BAFICI?

El trabajo del director es muy solitario. El único contacto que tenemos con el público es en los festivales. Cuando al final de la película te encuentras con gente del público que te quiere saludar y hablar de la película. Es un gustazo. Eso ha pasado en el BAFICI y en todos los festivales donde la peli ha estado. Normalmente son mujeres las que vienen hablar conmigo, felices de que alguien haya contado la historia desde su perspectiva…

¿Cómo fue ganar la competencia de cortos de David Lynch?

Fue transformador. Ha cambiado mi vida porque me abrió las puertas para rodar mi primer largo. Y me abrió puertas energéticas también.

Supe del concurso faltando un día para que se acabara y en la época solo aceptaban cortos de duración máxima de cinco minutos. Solo tenía uno que se encajaba y era una animación por lo tanto no sabía si les iba gustar. Así que ha sido una sorpresa cuando dos semanas después de enviar el corto “Halloween”, el teléfono sonó en mi casa y me dijeron que mi corto había sido seleccionado entre los 6 mejores y que los iban a enviar para que Mr. Lynch los viera. Estuve toda la noche pensando que David Lynch iba a ver mi corto, mi director favorito. Ha sido increíble.

¿Qué consejos te dio?

Sus consejos han sido fundamentales en la elaboración de Lilith y me van acompañar por toda mi carrera como cineasta. Uno de los fundamentales fue “the film is not over until is over” – o sea, siempre hay que estar abiertos a cambios en el guión porque la película se va enriqueciendo y cambiando a lo largo de su proceso de elaboración.

Hay que estar atentos y con la mente abierta para ver las señales que el universo va enviando a lo largo de su elaboración. Así que no hay que tener miedo a incorporar cambios en el set, en la sala de edición o en ningún otro momento.

¿Alguna anécdota para contar sobre esa experiencia?

Había siempre un punto en la historia de Lilith donde me bloqueaba. La intenté escribir de 3 maneras diferentes pero siempre había un punto donde la historia no tenía más sentido y nada más fluía.

Le comenté a Lynch lo que me pasaba. Le dije que era como si estuviera en un episodio de Twilight Zone. Aunque intentara escribir 3 historias diferentes, todas ellas acababan siendo la misma, con personajes diferentes. Y peor… siempre me bloqueaba en la misma parte.

Lynch me dijo que yo había conectado con una idea, algo etérea que flotaba en el universo y que para traerla al mundo “real” de las películas era normal que pasara por varios personajes, hasta encontrar los adecuados. Dijo que el proceso creativo funciona exactamente así. Lo que me trajo gran alivio.

Pero luego se tocó su mandíbula con la mano y se preguntó… “¿pero porque te estás bloqueando?” Y me miró en los ojos y dijo: “Estas mintiendo, Mónica. En algún lugar dentro de ti misma has mentido en la historia y es por eso que ella deja de fluir.”

Volví a mi casa en shock y me pregunté toda la noche donde estaría mintiendo, ¿donde? Hasta que por la mañana temprano me acordé del momento exacto en que había decidido que mi protagonista no sería una mujer, para que la historia no quedara demasiado personal. Y esa fue mi trampa. La historia no tenía ningún sentido así.

He crecido en un país latinoamericano machista con la sensación que no me encajaba en el mundo que me rodeaba, sin saber bien quién era, y con muchas sombras donde guardaba mis miedos, inseguridades y deseos reprimidos.

Para que mi protagonista pudiera sentir la sensación de estar constantemente fuera de lugar en la gasolinera, tenía que ser una chica. En el instante en que lo cambié toda la historia fluyó y todo tuvo sentido.

¿Por qué otros festivales veremos a Lilith’s awakening?

Lilith acaba de estar en el Derby Film Festival en Inglaterra y ahora va al Fantaspoa en Brasil, al Portland Horror Film Festival en Estados Unidos y al Transilvania en el International Vampire Film and Arts Festival.


¿Una película?

Fanny and Alexander (1982) de Ingmar Bergman y Mullholland Drive (2001) de David Lynch.

¿Un director de cine?

Bergman y Lynch.

¿Un miedo?

A la oscuridad.

¿Una mujer?

Madonna.

¿Si pudieras retroceder en el tiempo a que hecho histórico irías?

Al tiempo de los druidas, cuando en Bretaña la reina Boadicca se rebeló y unió a todas las tribus celtas de la isla contra la invasión romana.

¿Lugar ideal para vacaciones?

España.

¿Un final de película?

Fanny and Alexander, cuando el padrastro de Alexander le da una zancadilla, aunque esté muerto, indicando simbólicamente que Alex jamás se liberará de la figura del pastor represor que atormentó su infancia.

¿Un político?

Hillary Clinton. Tenía esperanzas de que ella se hubiese convertido en la primera mujer presidente de Estados Unidos.

¿Creés en Dios?

No como el padre de toda la humanidad. Creo en la Naturaleza avasalladora y bella, en el poder de las energías, de la meditación, de la esperanza y del deseo. Soy más bien espiritual que religiosa.

¿Una META?

Cannes.

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