Crítica: TERCER CUERPO

22/5/17

Por Ailín Escolá

Pareciera ser que Claudio Tolcachir es sinónimo de genialidad. Y lo es. Tercer cuerpo es una obra que con algunos absurdos, aunque sutiles, va llevando al espectador hacia un drama casi extremo. De amores no resueltos, del deseo que no se hace materia y la mentira.

En una oficina transcurren los días de tres administrativos. Por otra parte, como ensamblados, una pareja.
Todos ellos, juntos, y a la vez alternados dejan ver los deseos de cada uno y sus miserias. Las mentiras con las que tapan esas miserias. El miedo latente a perder el trabajo. El deseo de ser madre. En algunos casos, querer traer al mundo a ese tercer cuerpo, sin poder “conseguir” un segundo para procrearlo. En otros ese trercer cuerpo que llega a la pareja, pero solo para uno de los dos. Y en otros ese trecer cuerpo que no está.

Una increible dirección de Tolcachir amalgama una cadena de emociones fuertes en distinto tiempo y espacio, sin dejar de utilizar la misma puesta en escena. Buena actuaciones, que más que actores del “under” deberían pertenecer a lo “high”. Aunque viendo lo que hoy es lo “high” prefiero que sigan siendo así de brillantes.

Un manejo de la fotografía muy bueno que acompaña la escenografía y las actuaciones en una obra que, al igual que la exelente “La omisión de la familia Coleman”, no deja de emocionar y conmover por debajo de una superficie llena de risas.

9 de 10


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