MONTMARTRE: UN PETIT PARAISO

24/5/17

Revista Meta visitó París, una ciudad de la que todo el mundo habla, donde todos quieren ir al menos una vez en la vida. La maravillosa ciudad de las luces… Te contamos sobre lo interesante que es, y sobre el distrito más hermoso de la ciudad: Montmartre.

Por Valeria Massimino

Seguramente cuando uno ve una película europea, no cree que en realidad el lugar sea tan perfecto y bello, pero sí, es así: las luces cálidas de viejos faroles, las calles adoquinadas, los petit café, los bohemios, los graffittis modernos en contraste con las antiguas librerías, las tiendas de arte, los pequeños cines y teatros, los juegos de madera, los deliciosos baguettes, todo eso y más se encuentra en París. Todo teñido con un halo de cuento de hadas. Una pequeña burbuja mágica, que no se compara con otros lugares.

Recordemos que también se enamoró Woody Allen de esa ciudad. Una de sus últimas películas fue Medianoche en París. Un lugar soñado, para parejas, viajeros solitarios, familia, para todos en realidad. Porque París es historia en cada rincón, los parisinos están en otro nivel, con otras inquietudes, y otra cultura.


En esta oportunidad nos centraremos en Montmartre, donde Revista Meta recorrió de punta a punta sus intrincados recovecos y asombrosas callecitas que parecen salidas de una pintura de Caillebotte. Se encuentra en el distrito de París, es una colina de 130 metros de altura situada en la orilla del río Sena.

Conocida por la cúpula blanca de la Basílica del Sacré Cœur (en español “Sagrado Corazón”). El proyecto para construir la Basílica comenzó por la iniciativa de un grupo de personas influyentes de París. Acordaron construir una iglesia si se escapaba indemne de la guerra con los prusianos, ya que veían su derrota frente a la Armada prusiana en 1870 como una condena moral por los pecados de París. Es un lugar impresionante, no solo por su historia, y por su arquitectura de estilo romano-bizantino, que contrasta con con otros estilos edilicios contemporáneos de Francia, y que en su mayoría fueron construidos en el estilo románico. Por ejemplo el reloj Savoyarde instalado en su frente es uno de los más grandes del mundo. Debido a su ubicación en la colina Montmartre la torre es el punto más alto de París, incluso más alto que la punta de la Torre Eiffel.

La Basílica pudo mantener a lo largo de los siglos su color blanco intenso, a pesar de la pesada contaminación de París, gracias a la piedra Château-Landon que fue utilizada durante su construcción. Cuando llueve, la piedra reacciona al agua y secreta calicita que actúa como blanqueador. Fieles y no tan fieles de todo el mundo suben las largas escaleras para apreciar la inmensidad.


El barrio de Montmartre fue cuna de los impresionistas, de la bohemia parisina del siglo XIX e importante teatro de batallas durante la Guerra Franco-Prusiana. Toda esa historia se respeta con devoción, es parte de ellos, para los franceses no existe el olvido. Toda la ciudad está “detenida” en el tiempo, ese es uno de sus tantos encantos. Fue restaurada para no perder detalle alguno. La memoria de lo que sucedió, el orgullo por su historia y el aprender de sus errores. La esencia de sus vidas. Lo que los hace distintos. Sumado a una arquitectura que deslumbra y asombra. La pasión en la sangre de la revolución.

En la actualidad, Montmartre es un distrito comercial donde se alojan diversos cafés, restaurantes y cabarets como el famoso Moulin Rouge y el Lapin Agile. El barrio se prolonga de Place Pigalle hasta la básilica de Sacré Coeur. Hay varias cuadras de negocios acordes a la temática del lugar, solo hay que seguir las luces de neón: sex shops con todo lo necesario para cumplir alguna fantasía (o todas).



La noche se vive en Montmartre y no solo se enciende los fines de semana, siempre están repletos los bares, donde los jóvenes y los no tan jóvenes toma una copa en pequeñas mesas circulares de mármol. Un sello de la ciudad.


Hay exquisiteces en cada rincón, la cocina francesa es muy codiciada, grandes chefs se capacitan allí. Hay variedad, y platos pequeños para paladares delicados. Clásicos como el Foie gras, variedad de quesos, nunca vistos en otros lugares. Caracoles, ranas, pastas, croissant en cada esquina, macarons, y las famosas baguettes. Deliciosos crêpes, dulces y salados.

En la zona se rodaron infinidad de películas, una de ellas, (la más taquillera de la historia de Francia) fue Amelie, y por supuesto visitamos el café, donde se filmaron varias escenas, el Café des 2 Moulins. “Son tiempos difíciles para los soñadores” (No, Amelie?)

El Metro es moderno y cómodo, te acerca a todas partes con gran rapidez. Las calles están colmadas de tráfico, es preferible caminar y descubrir las escondidas callejuelas. La plaza de los pintores sigue asombrando a turistas, hay talento en esas manos que en minutos hacen una pintura para llevarse de recuerdo. Cerca de allí se encuentra La casa de Dalida, una cantante con mucha historia (Leer artículo AQUI)

La actualidad social encuentra a París dando refugio a 7 millones de inmigrantes (el 11% de su población lo son) A los canadienses (por la conveniencia del idioma) se le suman españoles, portugueses e italianos pero la mayoría de ese 11% son quienes nacieron fuera de la Unión Europea, (un 8%) que provienen del Oriente cercano, Arabia Saudita, Siria, Turquía, Irán e Irak entre otros. Estas cifras se duplicaron entre 2009 y 2012 como efecto de las crisis económicas en países como Italia, Portugal y España y por los constantes conflictos en el Oriente cercano. Francia tiene una ley que considera al inmigrante  como una “persona extranjera nacida en el extranjero e ingresada en Francia en esa capacidad con el fin de establecerse en territorio francés de forma sostenible” una definición más restrictiva que la de la ONU. Sin embargo, candidatos conservadores como Marine LePen buscaron endurecer las leyes inmigratorias, pero perdieron en las recientes elecciones. El nuevo presidente, de origen socialista, Emmanuel Macron tiene por delante el desafío de mostrarle al ciudadano de a pie francés que no existe relación entre el terrorismo que ahoga a Europa y los inmigrantes.

Montmartre es y fue un lugar inspirador para artistas, actores, pintores, y también hogar de compositores, como Erik Satie, pianista del cabaret Le Chat Noir. Pablo Picasso, Amedeo Modigliani, y otros artistas vivieron y trabajaron en un edificio llamado el Bateau-Lavoir, entre los años 1904 y 1909. Y por supuesto nuestro querido genio, Julio Cortázar que también se enamoró de París.

Por la belleza, por la historia, por sus calles, por la arquitectura y el romanticismo, hay que conocer París, una ciudad pequeña pero muy grande.

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2 comentarios

  1. Anónimo

    Su Comentario *Emocionante y descriptiba nota de un Paris de ensueño para los wue no podemos viajar, acompañada de fotos que hablan de un momento unico..!!
    Gracias revista Meta..!!!

  2. Anónimo

    Su Comentario *

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