Crítica: GRADUACIÓN

28/5/17

Por Hugo Duarte

Es la historia de vida de un padre de familia, Romeo Aldea, interpretado por Adriane Titieni , un médico que vive en una pequeña aldea de Transilvania, que ante la graduación inminente de su hija, tiene una gran determinación que su hija Eliza interpretado por Maria-Victoria Dragus, apruebe un examen que le permitirá viajar a estudiar al extranjero. Para esto debe encontrar diferentes recursos para que ella logre obtener buena calificación. Con esta historia central se van tejiendo otras líneas, siempre en torno al médico, iremos conociendo relaciones entre los personajes, todo con un fondo de corrupción constantemente presente a lo largo del desarrollo del relato.

Cómo es la necesidad que siente un padre de lograr que su hija pueda conseguir a través de un examen una tan ansiada beca para poder irse de ese lugar del mundo, sin saber lo que su hija quiere. Una familia deshecha, una amante, sobornos y encubrimientos, colocan a esta película como un drama familiar y a su vez una relación casi cotidiana en gran parte de la sociedad.

Una forma de mostrar los caminos que se van abriendo a partir de decisiones que parecen correctas y normales para algunas personas y como esas decisiones a la larga se van complicando con el correr de la vida misma.

Una trama donde vemos las diferentes ramificaciones que puede tomar una historia casi universal de apariencias, de ocultamientos, de decisiones inconsultas, de cómo se va deteriorando el vínculo familiar, como se va arruinando una reputación. Altamente recomendable.

9 de 10


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