Crítica: DEJATE LLEVAR

4/6/17

Por Ailín Escola

Toni Servillo ahora es Elias. Un exigente psicoanalista con una apariencia muy similar a la de Sigmund Freud, barba, pelo engrisado, sweters opacos y lentes. Por un problema de salud tendrá que recurrir al gimnasio dónde conoce a  una jóven entrenadora personal (Verónica Echegui). Ella le traerá un mundo nuevo, atrevido, jovial, rebelde y por sobretodo lleno de mentiras y aventuras.

Un film divertido que entretiene de principio a fin. Falla el guión con algunos conflictos demasiado armados o que desvian hacia lugares comunes y poco creibles, en la trama principal. Con tomas muy bonitas y postales de una Italia risueña y colorida, y una sobresaliente actuación la de Servillo. Todos los demás acompañan y llenan de matices las escenas. Dirigida por Francesco Amato. Dejate llevar una película de comedia para pasar un momento agradable.

7 de 10


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