EL ORIGEN DE LA MUJER MARAVILLA: UNA UTOPÍA MATRIARCAL

7/6/17

Por Fer Casals

Con 76 jóvenes años la máxima heroína de los cómics no muestra señales de cansancio. La Mujer Maravilla tiene una historia que se remonta a los cuarentas y continúa hasta el estreno de su primera película como protagonista, el suceso global “Wonder Woman” de Patty Jenkins.

Wonder Woman fue creada en 1941 por un psicólogo, lo cual es de entrada un dato que debería informarnos mucho acerca del personaje. William Moulton Marston -bajo el pseudónimo Charles Moulton– además de crear a la amazona, perfeccionó el famoso polígrafo detector de mentiras que usan muchas fuerzas policiales en todo el mundo. El polígrafo se convertiría en la inspiración para el lazo de la verdad, una de las armas de la Mujer Maravilla. En un primer draft de la historia, el titulo que Moulton eligió para el cómic fue “Suprema, the Wonder Woman”, pero el coordinador de All Star Comics en ese momento, decidió que la palabra “Suprema” era muy parecida en concepto y sonoridad a Superman.

A nadie en esa época parecía gustarle la idea de una superheroína, pese a eso WW debutó en el número 8 de All-Star Comics en diciembre de 1941, y tuvo tanta repercusión que para 1942 ya tenía su revista propia. En estas primeras encarnaciones, el origen de WW fue contado de distintas maneras, pero con algunas características que resultarían icónicas, por ejemplo la isla Paraíso y los brazaletes -un símbolo de la dominación del hombre por sobre la mujer- Y por supuesto los villanos actuales -en ese momento- los nazis, como la Baronesa Von Gunther.

Otros dos personajes de mucha importancia en aquellos primeros años fueron Steve Trevor (quien desconocía que Diana Prince era WW, claro) y la hoy políticamente incorrecta Etta Candy (que suena como Eat a Candy) una gordita que era usada como comic relief. Estos dos personajes funcionaban de alguna manera como Lois Lane y Jimmy Olsen para Superman. Moulton era un feminista y su creación estaba basada en parte en su mujer Elizabeth Holloway quien lo ayudó a desarrollarla, así como su ex-alumna Olive Byrne, con quien él y Holloway vivían en una relación poliamorosa permanente que terminaría dándole cuatro hijos, dos de cada mujer… Vista con ojos actuales, las historias de WW están llenas de mujeres scantily clad con fántásticas curvas, algo que atrajo a los lectores masculinos de aquella época inmediatamente. Muchos años antes de Linda Carter, WW ya excitaba a hombres e inspiraba a niñas.

“Ni siquiera las niñas quieren ser niñas mientras nuestro arquetipo femenino carezca de fuerza y poder. Las cualidades fuertes de las mujeres se han despreciado debido a su debilidad. El remedio obvio es crear un personaje femenino con toda la fuerza de Superman más todo el atractivo de una mujer buena y hermosa”.

William Moulton Marston

El único descendiente de una gran familia de Boston, Marston era un genio y charlatán por partes iguales. Como estudiante en Harvard justo antes de la Primera Guerra Mundial, estaba fascinado por las militantes que se encadenaban en la cerca de la calle Downing pidiendo por el sufragio femenino. Tal vez ahí fue donde empezó su fetiche de feminismo y esclavitud. Sus experiencias en el departamento de psicología también lo marcaron. Marston era asistente de laboratorio del prominente psicólogo de Harvard, Hugo Münsterberg, un alemán estricto que se oponía al voto femenino. Münsterberg aparecería en los cómics como el archienemigo de la Mujer Maravilla, el Dr. Psycho. “Las mujeres sufrirán mientras yo me río, Ha!”.

Y después está el temita del bondage… En aquellos cómics habían referencias más o menos literales al sado del cual Marston era fiel practicante. En las historias las chicas siempre resultaban encadenadas, atadas y castigadas con látigos, todo esto con alguna cat fight de por medio. Algo simpático acerca de estos primeros cómics de WW es que casi todos los hombres están retratados como inútiles, y las mujeres eran ninfomániacas o machonas, sin medias tintas.

Harry G. Peter, fue el dibujante principal de aquella era de oro. Con un estilo propio que no copiaba modas de la época, sus dibujos envejecieron muy bien. En 1947 con el fallecimiento de Charles Moulton y el final de la segunda guerra mundial, Wonder Woman -y los cómics en general- entraban en una crisis de identidad. Era el fin de una era y el comienzo de un legado inspiracional que llega a nuestros días.


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