Crítica: Baywatch: Guardianes de la bahía

18/7/17

Por Leandro Rampoldi

¿Todo tiempo pasado fue mejor? Pregunta altanera y cizañera si las hay. Si bien se trata de un interrogante que nuclea a partidarios y detractores, dentro del mundo del cine lo retro humilla y derrota, una vez más, a lo nuevo.
Los últimos años se han convertido en un desfiladero de reversiones de historias pasadas que, en su gran mayoría, no han podido superar a sus predecesoras.

Ahora bien, dejando de lado la argumentación y el análisis repetido sobre el por qué del triunfo reiterado, por ejemplo, de las películas orinales por sobre las remakes, es menester mencionar que Baywatch: Guardianes de la bahía (2017) no termina de funcionar por completo.

El film logra a medias su objetivo principal: entretener a un público que, seguramente, no pedirá más que pasar un buen momento.  Es cierto que es una película divertida, con algunos buenos momentos y situaciones hilarantes, pero también es verdad que a medida que pasa el tiempo el humor se vuelve simplón, escatológico y reiterativo. Un síntoma de la nueva comedia americana: música de rap y entradas en cámara lenta.

El director estadounidense Seth Gordon (Quiero matar mi jefe, 2011) no logra pasar a nafta la historia y se queda en una dualidad difusa entre la comedia y la acción. No es ni una cosa ni la otra.

En esta oportunidad, el legendario Mitch Buchannon (Dwayne Johnson) y su equipo de guardavidas realizan un concurso para encontrar nuevos aspirantes. La selección decanta en el ingreso de Summer (Alexandra Daddario), Ronnie (Jon Bass) y la estrella olímpica de natación Matt Brody (Zac Efron) como nuevos integrantes.  A partir de ahí el equipo comienza a investigar a Victoria Leeds (Priyanka Chopra) -villana medio pelo-, una multimillonaria que está involucrada en el negocio de las drogas y que planea quedarse con todas las propiedades lindantes a la playa. No se entiende si es la jefa de una organización delictiva, una modelo de alta costura o una vendedora de bienes raíces.

Dwayne Johnson (The Rock) tuvo la difícil tarea de ponerse en los zapatos del interminable David Hasselhoff, no obstante, el actor realiza un muy buen trabajo. Su simpatía y carisma hacen de su papel un personaje súper creíble y un renovado Micht Buchannon.

Baywatch: Guardianes de la bahía es una película pochoclera sin grandes pretensiones. Cuenta con varios problemas de indefinición y de construcción, sin embargo, en tiempos donde hay que hacer remakes y hacer reír, seguramente el film cuente con la aprobación de un público que pasará un buen momento viendo un par de tiros, mujeres en bikini y algún que otro chiste.

5 de 10


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