Crítica: DESENCAJADOS

20/6/17

Por Ailín Escola

Filosofía, “si cortamos la palabra” y vamos a su etimología se desprende de filo: Amor y de sofía: Sabiduria. Filosofía, entonces sería amor por la sabiduría. Amor es el que me produce y suelta Darío Sztajnszrajber arriba del escenario.

Es notorio el carisma de Darío por hacer del pensamiento, que en muchos autores se hace costoso de leer y mucho más entender, una reflexión cotidiana y accesible “para la señora que está en su casa mirando”. Por suerte o voluntad, la señora tuvo que mover más que el dedo (del control remoto) para ir a sentirlo a Dario y el equipo de grandes músicos que lo acompañan.

En el escenario del Konex están montadas distintas y pequeñas escenografías, donde se sitúan Guillermo Martel en guitarra, Lucas Wilders en percusión y Juan Finger en bajo. Quienes interpretan variadas canciones del repertorio argentino. A las que les pone voz, extraordinaria por cierto, Lucrecia Pinto. Aunque por momentos nos inspire una comedia musical con sus exageradas expresiones. Todos, incluido Dario, visten sus “desencajadas” ropas.

Sztajnszrajber va analizando diversas temáticas como el tiempo, el amor, la propiedad, o la política, a través de autores como Nietzsche, Derrida, Platón u otros menos conocidos como Jean-luc Nancy.

Pareciera que solo Darío, aun que ya hemos visto a su grandioso antecesor y pionero en la TV José Pablo Feimann, puede mantener la atención sobre un espectáculo filosófico por casi dos horas y media. Espero se pueda multiplicar eventos como este, en el que se hace del pensar algo cotidiano y divertido. Un hecho político del cual hacernos parte y cargo. Y hecho en el cual se reivindique la libertad, si es que existe, y no la libertad de mercado que es la única que últimamente que se ve por estas calles.

Una obra completa y magnífica por donde se la piense. Estos, no han sido los hechos, solo las interpretaciones de ellos.


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