Crítica: UN DON EXCEPCIONAL

23/6/17

Por Leandro Rampoldi

Frank Adler (Chris Evans) es un soltero treintañero que pasa sus días criando a su sobrina Mary (Mckenna Grace), una niña de 7 años superdotada y con muchos problemas para sociabilizar con personas de su misma edad. Decidido a que Mary tenga una vida simple y normal, alejada de los fríos y grandes institutos educativos para mentes brillantes, Frank se disputará la tenencia la niña con Evelyn (Lindsay Duncan) -la abuela-, quien, a diferencia de él, quiere presionar y potenciar todas sus habilidades intelectuales.

Un don excepcional (Gifted, 2017), de Marc Webb (500 días con ella, 2009), es una película que, a simple vista, por lo común de la trama, pareciera ser un melodrama demasiado empalagoso. Sin embargo, Webb logra crear una bella historia, bien contada y muy estética, desde la imagen y la cámara.

Además del excelente trabajo realizado en el guión por Tom Flynn, el reparto principal -compuesto por el tridente tío, sobrina, abuela- vuelven más sólido el argumento con una impecable interpretación. Mckenna Grace y Lindsay Duncan la descosen por completo -humor, inteligencia y dolor, todo eso bien actuado- y Chris Evans…Bueno, todo lo que haga Chris Evans está bien -siempre será el Capitán América-.

Un don excepcional es un drama humano y sencillo que puede disfrutarse con toda la familia. Con una vuelta de tuerca bien pensada, más teniendo en cuenta que se trata de una trama tantas veces vista, la película hará que el público tome partido desde el primer momento y, además, que se enamore de una brillante y sensible historia.

7 de 1o


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