Crítica: THE LEFTOVERS (Temporada final)

6/6/17

Por Fer Casals

En la primera temporada de The Leftovers en 2014 se nos introdujo a Kevin (Justin Theroux) y a su hija, luchando por mantener un atisbo de normalidad luego que la esposa de Kevin, Laurie (Amy Brenneman), dejara a la familia para unirse al grupo Guilty Remnant, un culto cuyo propósito es ser un recordatorio viviente de los que se marcharon. En la segunda temporada, más compleja en su visión conceptual, encontramos a Kevin en una relación con Nora (Carrie Coon), una mujer que sufrió la desaparición de su marido e hijos durante un desayuno familiar. Ellos viven en Miracle, Texas, una ciudad famosa porque ninguno de sus ciudadanos desapareció, la ciudad incluso puede ofrecer cualidades curativas a los que residen allí. O eso creen muchos. En esta la tercera y última temporada de The Leftovers, los personajes principales se encuentran en una crisis de fe en la víspera del séptimo aniversario de las desapariciones, algo que quizás sea la señal del fin de los tiempos.

La mayoría de las series que terminan después de (apenas) 28 episodios tienen un ciclo de vida muy distinto al que tuvo The Leftovers. La serie siguió a la novela de Tom Perrotta en la cual se basa durante la primera temporada, luego, libre de esa historia, este final se siente prematuro e ideal a la vez. Entre su narrativa incómoda, su tono mala onda y su talento para no darle al espectador nada en bandeja, es sorprendente que The Leftovers durara tres temporadas. En la serie no hay respuestas reales, incluso cuando se resuelven algunas preguntas del plot central,  la serie ha sabido convertir -milagrosamente- la ambigüedad en su mayor logro. Y con una característica impensada en las series actuales, muchas escenas donde los personajes relatan historias que no vemos, ni en flashbacks ni en re-enactments. Storytelling puro y duro. 

La trama de la temporada final ha reunido a la mayoría de los personajes principales en la Australia profunda, persiguiendo lo que algunos creen es su última oportunidad para la redención. La serie, que venía de una segunda temporada donde abrazó una estética desafiante para poder distinguir entre realidad y ficción, subió la apuesta y su compromiso en la exploración de los espacios entre lo que queremos que sea verdad y lo que es realmente verdad.

Una de las cosas más notables de “El Libro de Nora” -el episodio final- es lo pequeño y conciso que es, cómo no trata de abarcarlo todo, no visita a cada personaje, no detalla el destino de los Guilty Remnant, ni determina si el gobierno estadounidense está involucrado en algo. Al final, es una historia sobre un hombre y una mujer, una historia de amor que ha atravesado años, continentes, dimensiones y estados de conciencia.

La serie termina con Nora diciéndole a Kevin que nunca escribió ni llamó porque temía que él no le creyera, y Kevin -que algo sabe acerca de increíbles viajes a lugares extraños- le toma la mano con compasión y le dice que por supuesto que le cree, porque “estás aquí”. Esta afirmación derrite las defensas de Nora, que llora lágrimas de felicidad, finalmente. Reunidos, reconectados, con sus demonios detrás y el peso de los desaparecidos fuera de los hombros, la serie termina con Kevin y Nora mirandose a los ojos, el momento perfecto para el regreso de las palomas de Nora con sus mensajes de amor.

Damon Lindelof aprendió con Lost como el final de una serie puede manchar su legado, Con The Leftovers, una serie que llegó a ser tan oscura y aplastante, escribió una conclusión tan reconfortante y encantadora que -una vez más- sorprende al espectador. The Leftovers fue una serie peculiar, inquietante, graciosa, poderosa y constantemente desafiante, con un punto de vista original y un inigualable sentido del atrevimiento. 

La historia de Kevin y Nora, resultó ser el verdadero corazón de la serie. “Let the Mystery Be” de Iris DeMent fue -apropiadamente- el tema de los títulos del episodio final, ya que nunca supimos exactamente lo que causó las desapariciones, pero el show nunca fue acerca de eso. The Leftovers fue una serie sobre el duelo, sobre la fe y la religión como bastón de las almas rengas, sobre lidiar con circunstancias inimaginables de la mejor manera posible y sobre el amor. Al final la historia pareció decirnos que con amor, las respuestas a los grandes misterios de la vida no importan tanto.

10 de 10



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