Crítica: RÉQUIEM

26/6/17

Por Hugo Duarte

La obra teatral Réquiem nos presenta el encuentro, dentro del imaginario mundo de la representación, entre Milena Kesenská (quien fuera un amor de Kafka) con el sudafricano Kevin Carter, el fotógrafo que ganó un premio Pulitzer en el año 1994 por la fotografía de una niña Sudanés famélica con un buitre detrás.

A lo largo de la obra sabremos que Milena murió en un campo de concentración nazi, no siendo judía, por una enfermedad contraída dentro de ese lugar, y Kevin se suicidó 3 meses después de haber recibido su premio. Es una excelente oportunidad para conocer un poco más de ambos personajes y es un momento en la vida de ambos en las que se plantean cuestiones éticas y de cómo supieron o intentaron resolver los dilemas que se les presentaron a partir de sus vivencias. Es una obra densa, con largos textos, muy bien interpretados, y con una crítica social muy fuerte sobre lo hecho y no hecho. La culpa de no haber hecho nada y la de haber hecho algo.

Un escenario atípico, donde los espectadores nos colocamos alrededor de una larga tarima, que asemeja a unas mesas unidas por desniveles, donde cada uno de los dos personajes van revisando cartas y van desentramando la acción, se acercan , se cruzan, hasta que al final termina juntos en una unión simbólica de ambos.

Excelentes los dos actores que llevan la obra adelante, Jessica Schultz en el personaje de Milena y Carlo Argento como Kevin, en un imaginario dialogo entre dos personas, que no fueron contemporáneos, pero que las licencias en el teatro permite logra reunir. Una alternativa más dentro del espectro interesante de obras de teatro que tiene nuestra ciudad de Buenos Aires.

7 de 10


Réquiem
Tadron Teatro
Niceto Vega 4802
Sabados 21 hs


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