Crítica: CONTRASEÑA, El musical

12/7/17

Por Arturo LeBranca

Si pensamos una historia de amor entre dos varones durante la dictadura militar, y a su vez, lo pensamos como un musical, tenemos que reconocer que todos los elementos en una misma bolsa logran, por lo menos, un poco de curiosidad. Tal vez, el desafío más grande sea no caer en lo trillado.

Nacho (Emiliano de la Cuétara) es un pibe con padres conservadores que creen que la medicina o la religión son la forma perfecta para dejar de ser quien es. Huye de su casa, conoce a Rafa (Hernán L. Cuevas) -un militante chongo adorado por hombres y mujeres-, consigue vivir en una pensión gayfriendly y termina siendo peluquero. Sí, aún más, se enamora como una princesa de Rafa. El elenco es un grupo de jóvenes amanerados y cosificados en pleno ardor sexual, víctimas del Comisario Gutiérrez (Gustavo Bonfigli).

La fisura más grande que encontramos en la puesta de Maxi Lovrincevich es lo cliché de la historia y los personajes. Es una historia de Disney con personajes homosexuales en una época terrible. Todo es muy rosa. Muy. Hay una mezcla de contenidos generacionales que convierten el musical en una extrañeza.

Romina Groppo es una simpática viejecita dueña de la pensión que acobija a todos los jóvenes del barrio. El volumen que maneja, tal vez, sea muy alto para la desmesura de su personaje. Rocío Pose y Nahuel Berón son las voces más consolidadas para enaltecer las armonías de las canciones, es una pena que no tengan ese lugar.

El estereotipo es símil a una telenovela mexicana. La muchacha rubia que se cosifica porque representa la belleza, un ideal colectivo que reduce el margen de mujeres que son otro modelo. Una fantasía donde el gay debe ser amanerado, la chica gorda debe ser fea y el chico gordo tiene que vestir como un señor mayor. La diferencia entre lindos y feos, gordos y flacos, bien y mal reflejan que hay que dejar de ser uno para ser otro. Lo difícil no es entender que durante esa época el modelo social fuese ese, sino alivianar el contrapunto con el antagonismo, suplantar una valoración con otra al mismo nivel.

Contraseña, el musical pretende estar unos escalones más arriba de donde está. Hay un equipo que pelea por subir esta pieza al escenario y por concebirla como una. Lo interesante es cuestionarse según el lugar donde estemos parados: como director, como actor o como público. Los modelos están para romperse, para armar y desarmar, para destruir y construir, para tomar el riesgo de transformar.


Contraseña, el musical
Jueves 20:30 – Teatro El Cubo
Zelaya 3053 | CABA | Buenos Aires
Entradas $350

Ficha técnica:
Actúan: Emiliano de la Cuétara – Hernán L. Cuevas – Yasmín Corti – Romina Groppo – Gustavo Bonfigli – Leandro Anríquez – Elián Farias – Rocío Pose – Nahuél Béron – Emanuel Solís – Regina Ricci – Alby Montiel – Camila Aldet – Franco Zamorano
Dirección general y puesta de luces: Maxi Lovrincebich
Autores: José Tramontini – Sergio Trevisonno
Música original, dirección musical y vocal: José Tramontini
Diseño y realización de vestuario: Gustavo Calandra – Claudio Hock
Coreografías: Luciala Tolis
Producción ejecutiva: Melisa Abril
Asistente de dirección: Maia Laszewicki
Asistente de producción: Salomé Díaz
Stage manager: Soledad Morra
Backstage: Matias rouge
Escenografía: Liliana Pugliese
Fotografía: Russarabian
Diseño gráfico: Lautaro Nicok
Prensa: Daniel Falcone PyC


 

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