Crítica: HERMANAS

17/7/17

Por Guadalupe Farina

La dramaturgia de la catalana Carol López nos presenta a cuatro mujeres al borde de un ataque de nervios ante la reciente muerte del jefe de familia. Irene (Tamara Kiper), Inés (Julia Catalá) e Ivonne (Florencia Di Paolo) deben sostener a su madre, Isabel (Elena Petraglia), y a la vez sostenerse a ellas mismas. El deceso del padre es el disparador, la excusa para que afloren las miserias humanas y los secretos que esconden las cuatro, junto al hijo adolescente de Irene, interpretado por Nicolás Romeo.

Así comienzan a sucederse situaciones por las que cualquier familia atraviesa ante el fallecimiento de un ser querido: cómo elegir y pagar el cajón, atender a los invitados en el velatorio, el discurso de despedida al difunto, el qué hacer luego con el vacío que genera la pérdida, las culpas y responsabilidades que se echan en cara. Pero a ellas también se suman otras circunstancias que hacen que la comedia tome un viso delirante: el divorcio, la adopción, el descubrimiento de la sexualidad y la presentación de un novio, todo en el contexto de la muerte.

El humor negro no exento de parodia esconde la tragedia: la pasada y la que descubriremos luego, se avecina. El texto también apela a otros recursos para provocar la risa, como la cacofonía que genera el hecho de que todas las mujeres tengan nombres que comiencen con I, y la sintonía diferente, de calma constante, en la que se encuentra Alex (José Escobar), el novio de Irene, que justo cae en esa casa de locos en medio del disparate.

Sin embargo, por momentos, se produce un desfasaje entre el ritmo acelerado que propone el texto y el de la actuación, que va por detrás, generando una disminución de la hilaridad y el riesgo de caer en un código realista que dista del propuesto dramatúrgicamente. Pero es eso: sólo un riesgo apenas rozado en algunas pocas partes de la obra.

En líneas generales la comedia negra se mantiene todo el tiempo, sostenida por las actuaciones de todo el elenco. Se destacan, principalmente, la mujer casada que ante la viudez se libera, que construye Petraglia, y la madre soltera que conserva apenas un poco más la cordura que el resto de sus hermanas, que interpreta Kiper. Mención aparte merece la actuación de José Escobar como el novio incondicional, que trata de ganarse el afecto de toda la familia y que está dispuesto a acompañar a su amada hasta el final, literalmente.

Desde la puesta lumínica, la luz blanca intermitente con la que se remarcan los momentos clave acrecienta la tensión. Ese objetivo cumple también la música del piano que, en distintos momentos, los personajes van a tocar.
El espacio escénico atiborrado por una mesa, un sillón, el piano y una cama practicable da cuenta del encierro que padecen los personajes, en su dolor y en sus propias historias.

En definitiva, la puesta de Hermanas que realiza María Figueras en su primer trabajo como directora es una buena opción para ver un viernes a la noche, para todos los amantes de la comedia negra, o para aquellos que disfrutan de las historias de familias disfuncionales. La risa, el humor y la ternura están asegurados. Y también, la tragedia.


Hermanas se presenta los viernes a las 23 en El Camarín de las Musas (Mario Bravo 960- CABA)

Ficha técnica
Dramaturgia: Carol López
Actúan: Julia Catalá, Florencia Di Paolo, José Escobar, Tamara Kiper, Elena Petraglia, Nicolás Romeo
Vestuario: Ana Nieves Ventura
Escenografía: Franco Battista
Diseño de luces: Matías Sendón
Diseño gráfico: estudiopapier
Asistencia de dirección: Cecilia Milsztein
Prensa: Marisol Cambre
Producción ejecutiva: Brenda Schraier
Colaboración artística: Juan Branca
Diseño de movimientos: Juan Branca
Dirección: María Figueras


 

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