Crítica: FRIENDS FROM COLLEGE


18/7/17


Por Fer Casals


“Friends” con diversidad, asi podría llamarse a la nueva serie de Netflix Friends From College que consigue sin esfuerzo regodearse en una generación que ve escaparse su juventud minuto a minuto.

La serie evita amplificar la voz de una generación y sus conflictos y se atiene a la historia de seis compañeros universitarios que durante 20 años se han aferrado a una amistad disfuncional que es mitad cable a tierra, mitad insoportable. La serie grita que necesitas a tus viejos amigos para recordarte que, aunque en el mundo has crecido, seguis siendo el mismo idiota emocional que eras de adolescente.

En el centro de los ex alumnos de Harvard, está Ethan (Keegan-Michael Key) un novelista cuya obra es un éxito entre los críticos pero nada popular en ventas. Ethan se muda a Nueva York con su esposa y también ex-compañera (Cobie Smulders). Cuando el círculo de amigos se reúne, la amenaza de daños colaterales empiezan a aflorar en el grupo. Los secretos suelen morir con las amistades, la gracia aquí es que las amistades no terminaron.

El gran secreto de esta primera temporada le pertence a Ethan, que ha disfrutado de un romance clandestino durante veinte años con Sam (Annie Parisse). Casi tan compleja es la relación de Ethan con otro miembro del grupo, Max (Fred Savage, “Kevin”!), que además de amigo es su agente literario. En la periferia del grupo se encuentra Marianne (Jae Suh Park), una aspirante a la actriz y Nick (Nat Faxon), un playboy que se retiró joven y millonario y al que sólo le preocupa su próxima conquista amorosa.

Superficialmente, las interacciones entre estos personajes a menudo se refieren al aquí y ahora, en particular a las preocupaciones de la inminente edad media: Infertilidad e infidelidad. Y los conflictos juegan dentro de un guión que privilegia el comentario rápido y clever en los parámetros emocionales e intelectuales establecidos durante los veinte años de amistad. Nadie parece poder disimular lo que fue con lo que es. Detrás del desenfreno y la comedia el guión quiere decir algo acerca de la imposibilidad de madurar y el significado dispar que para cada uno tiene esa palabra.

Incluso cuando Friends From College está siendo gracioso, hay un tono hostil por detrás, una sensación de lenguas mordidas y vidas insatisfechas.

Nicholas Stoller y Francesca Delbanco (creadores y guionistas) subrayan en imágenes y escenas el comportamiento de los adultos y al mismo tiempo lo ridiculizan. El affaire de Ethan y Sam constituye la principal relación en la serie, pero Stoller y Delblanco sacan una variedad de sombras y deseos también en los otros personajes.

Friends From College se comporta en su mayor parte, abrazando sus más desagradables, desesperados y desinhibidos impulsos. También es lo suficientemente inteligente como para darse cuenta de que hay algo realmente atractivo en seguir a estos personajes y esos impulsos.

Como una extensión de esas mismas preocupaciones la serie muestra una fuerte empatía por aquellos que no pueden evitar sentirse a la vez irritados y atraídos por los fantasmas del pasado. Stoller y Delblanco van incluso más allá para admitir que los deseos de sus personajes provienen de la nostalgia (remarcada por el soundtrack de éxitos pop). Tal vez el desprejuicio de la serie sea lo mas cercano a una forma respetable de inmadurez.

8.5 de 10


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