Crítica: El planeta de los simios: La guerra


31/7/17


Por Leandro Rampoldi


El título de El planeta de los simios: La guerra (War of the Planet of the Apes, 2017) es completamente engañoso y mentiroso. Sobre todo, si se tiene en cuenta que una gran cantidad de seguidores de la saga renacida allá por 2011 habían quedo híper manijas después del excelente final de la segunda entrega.

El planeta de los simios: Confrontación (Dawn of the Planet of the Apes, 2014) había terminado con las pulsaciones bien arriba. Luego de la rebelión de Koba contra César y el fin de la coexistencia pacífica con los humanos, el preludio de la historia anunciaba una inminente guerra. Sin embargo, la nueva entrega, también dirigida por Matt Reeves, se queda en tibios amagues y en un brillante inicio bélico que se desinfla, desaparece y muta pasados algunos minutos.

Ahora bien, fuera de esa triste desilusión, hay que aclarar que El planeta de los simios: La guerra es una buena película. Tiene una efectiva labor de fotografía, un fastuoso y magnífico trabajo en el campo de los efectos visuales, además de que funciona como el ¿cierre? de una trilogía que en promedio deja un saldo positivo.
En El planeta de los simios: La guerra pasaron algunos años desde la rebelión de Koba. Desde una base escondida en lo profundo del bosque, César (Andy Serkis) y los suyos resisten los embates de una fracción del ejército estadounidense que, liderados por The Colonel (Woody Harrelson), buscarán aniquilar a los todos los primates. El problema comienza cuando los simios son capturados y en encerrados en una especie de campo de concentración.
“El mayor misterio de la captura de movimiento es que no hay ningún misterio, es igual que actuar”. afirmó Andy Serkis, el encargado de interpretar magistralmente a César, sobre la técnica de motion capture. Y es cierto, a diferencia de la animación, en este tipo de películas hay mucho de la expresión y la postura de los actores. Y en la última entrega, los efectos de CGI alcanzan un grado de perfección increíble. Cada vez es más difícil discernir entre lo real y lo computarizado.

El planeta de los simios: La guerra bordea sitios oscuros y se sumerge en las propias contracciones y miedos de César, un personaje que fue creciendo conjuntamente con el paso del tiempo, el estreno de cada nueva película y el desarrollo de la historia. Sin dudas, dentro de ese mundo distópico, el líder de los simios conjuga lo mejor y lo peor de las dos razas.

Por último, si bien la película muestra falta de ritmo, una mezcla de géneros y que se hace larguísima, es verdad que la saga no se traiciona a sí misma. Nunca rompe con la hipótesis que navega cada una de las entregas: develar la condición y miserias humanas a través de la visión de los primates. Una franquicia de gran calidad visual y excelente historia que aggiorna brillantemente la obra de 1963 del francés Pierre Boulle.

7 de 10


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