Crítica: LAST CALL – ÚLTIMO LLAMADO


18/8/17


Por Ailín Escola


Last Call – Ultimo llamado habla en ”idioma clown” de las situaciones de aeropuerto que, en este caso, le ocurren a Mr. Piola. Un hecho que cualquier persona lo resolvería fácilmente, para un clown, se transforma en un desencadenate de caos, del cual, en ciertas ocasiones, no es posible salir.

Gabriel Chamé Buendia juega con estas situaciones que giran hacia la tragedia, y el público ríe. Si bien por momentos los ”gags” se ven muy colocados, “se le ven los hilos” (y no con un fin cómplice con el espectador, que en otros momentos sí lo hace) no se desprende dramáticamente de la acción que realiza.

Como la obra en si misma, que va ocurriendo sin ningún hilo conductor que una todos los momentos por los que pasa. Esto lo aclara Gabriel en escena, señalando que la crítica se lo ha marcado muchas veces y a él no le importa. Allí, es cuando el personaje es sinceramente gracioso y acierta. Cuando él se ríe del público, tratándolo de público comercial de la calle Corrientes y se mueve entre el con total libertad.

Chamé Buendia le pone el cuerpo a toda la obra, corre, salta entre las butacas, toca diversos instrumentos y hasta juega con la virtualidad, transmitiendo con una cámara desde un cubículo. Un espectáculo con muchos altibajos, que no termina de cerrar, pero es muy original.



Horarios: sábados 18:00.
Teatro Picadero
Pasaje Santos Discepolo 1857

Actor: Gabriel Chame Buendía. Dirección: Gabriel Chame Buendía. Autor: Gabriel Chame Buendía. Música: Sebastián Furman. Escenografía: Jorge Pastorino. Iluminación: Marco Pastorino. Vestuario: Cecilia Allassia.


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