Crítica: PARATY


28/8/17


Por Guadalupe Farina


Desde el primer texto, el conflicto que atravesará y será el eje de toda la obra, cuya dramaturgia pertenece al suizo Lukas Bärfuss, se hace presente sin metáfora alguna: los hijos como una pesada carga que ninguno de los padres quiere llevar consigo.

La historia es simple: un matrimonio recientemente separado de profesionales burgueses discute acerca de con quién pasará el fin de semana su pequeña hija de siete años, Rebeca, ya que la niñera se enfermó, el padre debe asistir a un congreso de Medicina en Uruguay y la madre tiene previsto viajar a la ciudad de Paraty, en Brasil, con su nuevo novio. La solución que se le ocurre a Vera (Carla Pantanali) es que un estudiante de cine, hijo de una amiga, cuide a la pequeña. Miguel (Pablo Caramelo) al principio es reacio a la idea de dejar a la niña en manos de un hombre, pero al ver que no aparece otra solución cede y termina contratando a Ale (Julián Infantino).

Pantanali y Caramelo construyen con absoluta verosimilitud a una pareja cuyo sustento parece ser el egoísmo. En la discusión de la primera escena –que llega un punto en la que se torna demasiado extensa y repetitiva- aflora la violencia verbal entre ambos, sostenida por una acertada iluminación potentemente blanca que resalta el blanco de la escenografía y subraya la agresividad del momento. Queda claro que para ellos Rebeca, quien nunca aparece, es poco más que un mueble, al punto que el espectador llega a preguntarse si no la trajeron al mundo no por un acto de amor sino con el único objetivo de satisfacer el “deber ser” de “recibirse, casarse, tener un hijo”.

Por su parte, el Ale de Infantino se mueve muy bien en la indeterminación de la conducta de su personaje, que empieza como un joven bastante indolente y con el correr de las escenas va transmutando hasta la locura. Esa locura que bien oculta es sospechada por Miguel, pero con tal de que cuide a la hija prefiere hacer oídos sordos.

A medida que el conflicto avanza no sólo la personalidad de Ale se va enrareciendo sino toda la situación en sí. Sólo en ese enrarecimiento, que culmina en un final abierto, puede entenderse la decisión de la dirección de Pantanali y Cecilia Bassano de quitar casi toda la escenografía en las escenas finales ¿Dónde están los personajes? ¿Qué fue lo qué pasó? Son esas las preguntas que incomodarán al espectador ante el espacio repentinamente vacío y la desesperación de Vera y Miguel. Claramente, no es la intención del autor ni de la dirección responderlas, ya que lo que se resalta es la poca importancia que muchos padres dan a sus hijos y la culpa que luego puede acarrearles.

El potente texto y las sólidas actuaciones sostienen una propuesta teatral que, aunque por momentos se va en reiteraciones innecesarias, indefectiblemente nos dejará pensando sobre qué cosa valoramos más: ¿la familia o el crecimiento individual?


Paraty se presenta en la Sala Alberdi del Centro Cultural San Martín (Sarmiento 1551 – CABA) todos los viernes y sábados a las 22 hs., en el marco del ciclo Bärfuss.


Ficha técnica:
Dramaturgia: Lukas Bärfuss (Traducción y adaptación de “Málaga” por Cecilia Bassano)
Dirección y producción: Cecilia Bassano y Carla Pantanali
Actúan: Carla Pantanali, Pablo Caramelo y Julián Infantino
Escenografía: Magali Acha
Sonido: Carla Pantanali
Iluminación: Matías Sendón


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