Crítica: MARCHA


11/9/17


Texto y fotos: Natacha Mell


La obra Marcha de Alberto Adellach, reinterpretada por un grupo de estudiantes del Instituto Municipal de Teatro de Avellaneda, y surgida en el fragor de las clases curriculares, es nuevamente puesta y expuesta en variados escenarios porteños y del conurbano. Desde Centros Culturales, hasta plazas y aún teatros formales van recibiendo a sus intérpretes que marchan, caen, se levantan y vuelven a marchar, en una performance de teatro físico que nos invita a pensar y reflexionar, a no quedarnos, a seguir pase lo que pase.

El 9 de septiembre, fue en el Centro Cultural Alas del Sur, de Supisiche 798, y días antes en la Plaza Alsina de Avellaneda, y en la Plaza de Mayo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y fue también en el Centro Municipal de Arte de Avellaneda y en el Teatro Roma, así como en la sala María Luisa Robledo del Instituto Municipal de Teatro. Variados escenarios para esta obra polémica donde los actores se juegan por una idea. Se mueven en un espacio etéreo desprovisto de elementos por fuera de los cuerpos en escena, que son escenografía, espacio, tiempo, cuerpo, muerte y vida a la vez.



Esta obra, con una dirección colectiva de todos sus integrantes actores que conforman el grupo Barracas al Sur, es interpretada por Tatiana Duarte Mell, Rocío Domínguez, Malvina Silva, Anaclara Ríos Longobuco, Lucía Grillo, Magalí Rossi y Wally Rossi.

Nos dicen “estamos aquí porque hay que estar: en la contienda del alma por el cuerpo, del cuerpo por el presente, del presente por el futuro, es que seres de pie mueren en la vereda donde camina sola la hipocresía y su arma cargada con balas de silencio, censura y freno. Estamos aquí porque hay que estar. Estamos aquí de pie, vestidos de recuerdos, muertes y sonrisas. Vendados por noticias, libros y banderas. Atados por el miedo, la ira y la esperanza. Amordazados por golpes, silencios y abrazos. Estamos aquí porque hay que estar. Cómo olvidar recordando, cómo caminar amputados, cómo escribir esposados, cómo cantar ahogados, cómo sonreír de angustia y llorar de satisfacción.  Estamos aquí porque hay que estar, porque hay que marchar”.

Una apuesta singular, donde la energía de los jóvenes actores, y su posicionamiento cuestionador nos llevan a replantearnos nuestras acciones y nos invitan una y otra vez a levantarnos y seguir. Absolutamente recomendable.


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1 comentario

  1. Anónimo

    Para mas información Facebook/MarchaTeatro
    Gracias Meta por la nota!

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