Críticas: ATÓMICA y LA TORRE OSCURA


12/9/17


Por Fer Casals


Atómica responde de manera prometedora a una serie de dilemas de Hollywood sobre el estado del cine de acción y el rol de la mujer en él. Más jugada que otras, la película empuja la osadía un poco más allá. Tal vez hasta un punto de no retorno. Lo que hace que Atómica se sienta un cine de acción moderno, en un punto de inflexión inaugurado por John Wick (2014).

Esta es la receta de Atómica: una dosis moderada de ridiculez, ultra-violencia y delirio entretenido sin perder cierto tono circunspecto, sí, en algún caso Atómica se toma a si misma en serio. También es un vehículo para el desarrollo de los encantos de Charlize Theron, ahora oficialmente una estrella de acción clase A. Un merecido rol para quien desde hace mucho tiempo ha demostrado su valor sin tener la oportunidad de brillar sola. (Aeon Flux, su primer intento, fue uno de esos filmes de estudio con demasiados cocineros en la cocina, estuvo cerca en Mad Max: Fury Road, pero tuvo que competir con el protagonista del título, el hombre. Y luego dio un paso gigante en The Fate of the Furious, aunque sin tocar un volante, porque eso es cosa de… hombres.

David Leitch sabiamente deja a Theron suelta y asegura que nadie se interponga en su camino. Como la espía, extraordinariamente mortal Lorraine Broughton, el nombre más británico en la historia, Theron mezcla la frialdad de su mirada con la agudeza de un cuchillo mientras su personaje se pasea durante el fin de la Guerra Fría por Berlín.

Ahí empieza el tremendo trabajo de cámara del filme que toma de aquí y de allá: las películas de Bourne de Paul Greengrass, el diseño de neon-pesadillesco de Nicolas Winding Refn, las imposibles escenas de persecución de coches de las clásicas eurotrash de Luc Besson. Y especialmente una secuencia ambiciosa y asombrosa de ocho minutos que mezcla a Children of Men de Alfonso Cuaron con las peleas de puños desnudos de John Wick de Chad Stahelski. Tiene sentido, ya que Leitch co-dirigió ese filme de Keanu Reeves aunque no obtuvo un crédito oficial. Obtiene puntos extra entre los cinéfilos por establecer una pelea contra un pantalla que proyecta el clásico de Tarkovsky, Stalker (1979).

La trama. Bueno, “trama”… es una de espías con un poco de Crank (2006) estilizado. Hay un MacGuffin, una lista de agentes dobles. Hay un agente del MI6 (James McAvoy efectivo como siempre), un frustrado capo de la CIA (John Goodman) y por lo menos media docena de otros personajes de lealtades dudosas y relativa importancia narrativa. Pero la historia sólo está ahí para mover a la heroína de una escena cool de pelea a la siguiente, y eso es en este caso es todo lo que buscábamos.

7.5 de 10



La Torre Oscura que llegó a los cines no es el gigantesco viaje en el tiempo, con mundos paralelos que abarcan varios géneros que muchos lectores esperaban. Contiene algunas de esas cosas, pero su ambición es magra con una sorprendente falta de humor y corazón.

También se siente como una película cuyo único propósito es demostrar lo que podría ser. No es que La Torre Oscura sea una mala película, pero es instantáneamente olvidable. Y en lugar de poner en marcha una nueva franquicia, como sus productores sin duda querían, es probable que nadie intente adaptar los libros durante muchos tiempo.

¿Cómo abordar una serie de libros de ocho partes que, que, al concluir en 2012, había superado las 4.000 páginas y el millón de palabras?. Nikolaj Arcel centra la película en un niño de 11 años llamado Jake Chambers (Tom Taylor) que, al principio, está plagado de pesadillas. Sueña con un hombre de negro y con criaturas que llevan rostro humano y, por supuesto, una torre oscura. Jake no entiende sus visiones, pero está convencido de que algo malo está por suceder.

Debido a que se trata de una película, las paredes de su dormitorio están cubiertas de bocetos en blanco y negro de lo que ha visto en sus sueños. Su madre y su padrastro quieren internarlo. Pero antes de que pudieran enviarlo al tratamiento psiquiátrico, Jake, gracias a un portal mágico escondido en una destartalada mansión de Brooklyn pasa al Mid-World, un lugar donde casi de inmediato (y convenientemente) se topa con el Gunslinger, Roland (Idris Elba) que está buscando al Hombre de Negro para vengar la muerte de su padre.

Las actuaciones de Elba y especialmente de McConaughey levantan un poco los descabellados diálogos. McConaughey juega lanzando órdenes como “deja de respirar” y “matense entre ustedes” pero no puede evitar lucir tonto en el clímax fingiendo poderes telequinéticos, o algo por el estilo.

La Torre Oscura mezcla elementos de fantasía, horror, western, ficción post-apocalíptica y ciencia ficción. Son varias -demasiadas- cosas a la vez: también es una historia de venganza y una historia de coming of age. Inclusive cuando Roland y Jake regresan a la ciudad natal del muchacho (Nueva York), se convierte en una historia de pez fuera del agua por unos minutos. Y claro, también es una película de acción aunque se limita a un par de tiroteos y una batalla final que resulta al menos estéticamente, ridícula. Y luego, abruptamente, sin elegancia, y para alivio del espectador ocasional, la película se termina.

3 de 10


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