Crítica: “Pequeñas infidelidades”


13/9/17


Por Guadalupe Farina


De entrada, y a riesgo de que el lector crea que estamos haciendo un juego de palabras con el título de la obra, Pequeñas infidelidades, cuya dramaturgia pertenece a Mario Diament, parece ser, justamente, una historia pequeña. Sin embargo, con el correr de los minutos, la trama se irá espesando a tal punto de que nada será lo que nos habíamos imaginado.

Ema (Marcela Ferradás) y Alejandro (Horacio Peña) llevan 20 años divorciados y, por lo que aparenta ser gracia del azar, se encuentran en un departamento en venta. Ella es la encargada de mostrarlo y él, recientemente separado, está apurado por comprar. El primer sentimiento que aflora entre esos dos seres que compartieron siete años de sus vidas es la nostalgia, pero poco a poco ésta irá dando lugar a los reproches. Para Ema es una cuenta pendiente saber por qué se produjo la ruptura e indagará con toda su artillería pesada. A partir de sus preguntas y con la ayuda del whisky que irá soltando sus lenguas, aflorará la verdad junto con las más profundas miserias humanas.

El oficio de Ferradás y Peña, la acertadísima dirección de Manuel González Gil, y el interesante texto de Diament componen una unidad en la que todos se destacan de igual manera. Ni la actuación está por encima del texto, ni el texto por arriba de la actuación. Los actores interpretan a los personajes con el realismo justo que les exige la obra, y prestan generosamente sus cuerpos para la transformación que sufren estos personajes, bien visible a los ojos del público.

Mediante una escenografía sobria, González Gil construye el living del departamento donde el duelo entre estas criaturas tendrá lugar. Una pared con las puertas de entrada y la cocina separa la extra escena, que cobrará vital importancia hacia el desenlace. Pero mientras tanto, es en ese espacio prácticamente vacío, típico de una casa en venta, donde tendrá lugar la acción. Con comodidad y soltura, ambos actores lo habitan mientras hacen avanzar la trama, no carente se suspenso.

La ironía, el humor delicado y el drama caracterizan la puesta. La identificación de los espectadores con los personajes difícilmente se fije e irá virando a lo largo de los 60 minutos de duración, a medida que las distintas verdades de uno y otro vayan saliendo a la luz.

En definitiva, Pequeñas infidelidades es recomendable por la riqueza del texto y por el duelo actoral de sus protagonistas que, gracias a la labor de dirección, construyen una puesta donde lo pequeño termina haciéndose excesivamente gigante.



Pequeñas infidelidades se presenta los sábados a las 20 hs. y a las 22 hs. en El Tinglado (Mario Bravo 948 – CABA).


Ficha técnica
Dramaturgia: Mario Diament
Actores: Marcela Ferradás, Horacio Peña
Diseño de vestuario: Martin Bianchedi
Diseño de escenografía: Daniel Feijóo
Realización de escenografía: Gustavo Di Sarro
Asistencia de dirección y producción ejecutiva: Flavia Vitale
Dirección: Manuel González Gil


 

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