Crítica: “El centésimo mono, una comedia patética entre la magia y la muerte”


22/9/17


Por Guadalupe Farina


Tres magos… o uno sólo que se desdobla en tres. Una habitación de hospital o de hotel. La espera para hacer un show o la espera en el quirófano luego de una operación. Nada está claro ni dicho en la atmósfera de sueño que crea Osqui Guzmán en El centésimo mono, la obra que escribió y dirige, y que ya va por su séptima temporada.

Hay quienes plantean que a partir de la mezcla de géneros que implicó la posmodernidad surgió un nuevo teatro, llamado posdramático, no porque venga después del drama sino porque va más allá de él a partir de la interdisciplinariedad de distintos lenguajes y la imposibilidad de definir una fábula. Y eso es lo que resalta en este espectáculo: la conjunción entre magia y teatro y la imprecisión de la historia. Y en eso es que se juega la riqueza de la obra.

Estructurada mediante una sucesión de escenas en donde se combinan lo clownezco, el drama patético y, fundamentalmente, la magia, El centésimo mono apela al humor y también a la sorpresa que mantiene al público expectante ante cada truco.

El manejo del ritmo escénico es un elemento fundamental de la puesta de Guzmán, que no sólo se juega en las acciones de los actores sino también en los cambios de iluminación, la música y los movimientos de la escenografía, que es totalmente funcional a la acción. Nada sobra. Todos los objetos se utilizan.

Por supuesto, una mención aparte requiere el impecable desempeño actoral de los tres intérpretes: Marcelo Goobar, Pablo Kusnetzoff y Emanuel Zaldua. La conexión es absoluta, tanto que generan en el público la confusión de si son los tres el mismo personaje, si son magos que se complementan entre sí o qué. Indefinición necesaria para la propuesta, fomentada también por el uso que se hace de las máscaras. Se destacan el manejo corporal y de la voz y la potencia para crear distintos estados.

El único punto flojo es el regodeo en la reiteración, que si bien es un recurso que suma muchísimo, llega un momento en que se percibe un agotamiento de la situación que debería ir desencadenando en el final. De todos modos, eso no resta excelencia al espectáculo.

En síntesis, El centésimo mono no defraudará para nada al espectador. Magia y teatro se funden en una concatenación de situaciones entre disparatadas y patéticas que llevarán a reflexionar sobre la frase que abre la obra: “Las personas le temen a la magia por las mismas razones que le temen a la muerte”.



El centésimo mono se presenta los sábados a las 20 hs. en La Carpintería (Jean Jaures 858 –CABA)


Ficha técnica:
Dramaturgia y dirección: Osqui Guzmán
Intérpretes: Marcelo Goobar, Pablo Kusnetzoff y Emanuel Zaldua
Iluminación: Adrián Cintioli
Diseño de vestuario: Gabriela A. Fernández
Diseño de escenografía: Gabriela A. Fernández
Música: Tomás Rodríguez
Asistencia de escenario: Mariana Salinas y Yamil Zeid
Asistencia de dirección: Juan Manuel Wolcoff
Producción ejecutiva: Suky Martinez


 

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