Crónica y fotos: U2 en La Plata


14/10/17


Por Gonzalo Ciampa
Fotos: Gentileza Prensa U2


Noel Gallagher: lo nuevo, lo viejo y los recuerdos.


El ex Oasis se presentó con su banda, “High Flying Birds”, y brindó un contundente y emotivo set.

En su primera presentación, y frente a un estadio casi completo, el invitado de lujo que trajo U2 se despachó a partir de las 19.30 con un show corto -tocó durante 50 minutos- pero efectivo, donde no faltaron algunos clásicos de la banda que compartió con su hermano Liam. De esa forma, los primeros temas correspondieron a su etapa solista, y así sonaron “Everybody’s on the Run”, “Lock All the Doors” y “Riverman”, entre otros, para luego interpretar canciones de Oasis como “Champagne Supernova”, “Half the World Away” y “Little by Little”. Esta última en una versión más acelerada que la original.

El público, contento, demostró el cariño que le tiene al músico, y éste lo entendió a la perfección, dejando el micrófono libre para que, en varios momentos, ellos fuesen los protagonistas. En la mitad de su set interpretó “Holy Mountain, un adelanto de su próximo trabajo, y para el final reservó las más esperadas: “Wonderwall” y “Don’t Look Back in Anger”. Mostrándose feliz, se despidió con “AKA… What a Life!”.

Previo a su show, la apuesta local corrió por parte de Joystick, la banda santafesina que fue elegida por la agrupación irlandesa para compartir las dos noches en La Plata. Comenzaron pasadas las 18.30 ante una cálida recepción por parte del público que empezaba a llenar el Único y aprovecharon el tiempo para exponer los temas de su disco “Mil razones para no dormir”. Con un sonido que se fue acomodando con el correr de las canciones, los integrantes se mostraron precisos y cómodos, teniendo en cuenta que ésta fue su primera vez en un estadio, y Alex Turner, su cantante y frontman, realizó un despliegue escénico que se ganó muchos aplausos. Tras media hora de set, los jóvenes músicos se retiraron con la tranquilidad del deber cumplido.


U2: De lo sencillo a lo espectacular. 


En su cuarta visita a la Argentina, la banda lideraba por Bono celebró los 30 años de “The Joshua Tree” y exhibió la pantalla más grande del mundo.

En la mañana del martes 10 de octubre los fanáticos de U2 se despertaron conociendo la noticia que anunciaba la modificación del horario del concierto debido al partido clave de la Selección Argentina. Los organizadores, en conjunto con la banda, decidieron posponer el comienzo del show y transmitir el encuentro deportivo a través de las pantallas. Durante 110 minutos el Estadio Único de La Plata pasó del desconcierto a la euforia, y luego a la felicidad.



Por momentos, la expectativa reflejada hizo olvidar que se estaba allí por un concierto, y nada menos que por el de una de las agrupaciones más importantes del mundo. Apenas transcurrió el primer minuto posterior al partido, las luces se apagaron y el redoble de “Sunday Bloody Sunday” marcó el inicio para la emoción de los presentes. Ya nada volvió a ser igual. Situados en un mini escenario con forma de árbol, que estaba conectado a la pasarela, Bono, The Edge, Adam Clayton y Larry Mullen Jr. comenzaron su show con temas clásicos de la época previa a “The Joshua Tree” y despojados de artefactos tecnológicos que acostumbran tener. Sólo ellos, sus instrumentos y sus canciones.

Eso era U2. Y la gente lo sabía y lo disfrutaba. En ese formato también sonaron “New Year´s Day”, “Bad” (con fragmento de “Heroes”, de David Bowie) y “Pride (In the name of love)” hasta culminar la primera parte, en la cual abandonaron ese pequeño espacio para dirigirse al escenario principal y pasar del minimalismo a la grandilocuencia. Esto también era U2.

La enorme pantalla (60 metros de largo y 14 de alto) de alta definición con la imagen del árbol -que hasta sobresale de la misma- no tuvo nada que envidiarle a los recursos tecnológicos que los irlandeses tienen acostumbrados a traer en sus giras, porque la simbiosis producida entre el sonido y la imagen resultó increíble. El recurso fue explotado al máximo, y las más de 40.000 personas que llenaron el estadio no pararon de sorprenderse con el correr de los temas, donde el revival de “The Joshua Tree” (1987) representa la columna vertebral de esta gira que se ideó en diciembre de 2016 y arrancó en mayo de este año en Canadá. “Where the Streets Have No Name”, “I Still Haven’t Found What I’m Looking For” y “With or Without You” iniciaron la segunda parte, y las imágenes que comenzaron a sucederse en la pantalla (ruta, montaña, cowboys y desierto del oeste) – a cargo del director y fotógrafo Anton Corbjin, quien también los retrató en el desierto de Mojave para la tapa del clásico disco – crearon un marco único e inigualable.


El sonido no tuvo reparos, ya que los músicos y los ingenieros que trabajan con ellos saben cómo hacer sonar a la banda según las dimensiones del estadio que los albergue. La base conformada por Clayton y Mullen Jr. (bajista y baterista, respectivamente) funcionó como un reloj, todo en su lugar y nada a destiempo; The Edge (guitarrista) generó riff arrasadores y arreglos envidiables; y Bono demostró que su voz, más allá de no poder alcanzar las notas más altas, sigue teniendo la fuerza que siempre lo caracterizó.

Los temas respetaron su orden, y de esta forma aparecieron “Bullet the Blue Sky”, “Running to Stand Still” (con The Edge en el piano) y “Red Hill Mining Town”. “Que siga la fiesta”, dijo Bono, en donde “In God’s Country” marcó la mitad del show y la banda comenzó a tributar los últimos temas que cumplieron treinta años. De corrido, como si se escuchase el trabajo de estudio editado en 1987, “Trip Through Your Wires”, “One Tree Hill”, “Exit” (con excelente juego entre luces y pantalla) y “Mothers of the Disappeared” marcaron el final de este segmento, donde el cantante entonó la frase “el pueblo vencerá” mientras las 18 mujeres que exhibía el video veían cómo se apagaba la llama de su vela. Espectacular.



Cumplido “The Joshua Tree”, U2 retornó al escenario con un puñado de hits y el color se apoderó de la gigante pantalla. “Beautiful Day” y “Elevation” ilustraron esta etapa “electro-rock” y la banda demostró que los grandes éxitos los acompañaron en todas las décadas. “¿Quieren lecciones de español por parte de una banda irlandesa?”, invitó Bono al público, y juntos entonaron “¡1, 2, 3…14!” y “Vértigo”, que incluyó otro guiño a David Bowie con “Rebel Rebel”, explotó. En esta última fracción también hubo tiempo para lo nuevo: sonó “You’re the Best Thing About Me”, el adelanto de “Songs of Experience”, que se editaría antes de fin año. Ya en la recta final, los irlandeses dedicaron un momento para homenajear al movimiento feminista, y mientras sonaba “Ultraviolet (Light My Way)” la pantalla mostraba imágenes de diferentes mujeres: Patti Smith, Michelle Obama, Oprah Winfrey, Aretha Franklin, Mercedes Sosa, Susana Trimarco, Madres de Plaza de Mayo, Celia Cruz, Gloria Estefan, Frida Kahlo, Angela Merkel y Michelle Bachelet, entre otras. “Mujeres del mundo, únanse”, marcó el led.



Con la bandera argentina en pantalla y la emoción impregnada en todo el público, “One” selló el cierre de la primera noche. “Por Lionel Messi”, fueron las últimas palabras de Bono, quien se despidió sonriente junto con el resto de los músicos. Sencillos y espectaculares.


Segunda noche


Prácticamente sin modificaciones, y ante un estadio nuevamente repleto, la banda brindó su segundo y último show en la Argentina, con el agregado de “I Will follow”, del disco “Boy”, como último tema. El resto de la lista permaneció intacto respecto a la noche anterior y no hubo pasajes breves por “Heroes” y “Rebel Rebel”, de Bowie, como en la primera función, pero sí por “Gracias a la vida”, de Mercedes Sosa, sobre el final de “Bad”. Fueron otros 120 minutos mágicos, únicos, reflexivos y brillantes.

Tras su paso por el país, U2 se presentará en Chile y en Brasil para brindar sus últimos conciertos en Latinoamérica.




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