Crítica: LOS BLA BLA


18/10/17


Por Ailín Escola


“Los bla bla son de otra galaxia” me dijeron, y tuvieron razón. No sé de qué lugar extraño vinieron, dónde se combina el humor, la inteligencia, la mezcla de culturas, lo bizarro, la política y el cuerpo. Los bla bla son simplemente excelentes.

Entre algunas de las presentaciones habituales de su extensa agenda, tuvieron lugar los encuentros -con distintos invitados- en el teatro Margarita Xirgu. En un ambiente cordial y con la intención de que todos puedan entrar, me tocó llegar a mi asiento. En la esquina derecha del escenario un haz de luz ilumina y una voz emerge maravillosa, desde un pequeño teclado y un cuerpo. Inmediatamente me transporta a Rio de Janeiro, exactamente hacia el ideal Caetano Veloso. El chico hace unos juegos con los agudos, que son una caricia. Y entre notas de piano y letras de realidades que nunca nos van a mostrar las novelas de la noche, se pregunta, nos pregunta: ¿Dónde está Santiago Maldonado? Eso mismo que todos nos preguntamos: ¿Dónde está Santiago Maldonado?

Eso es un anticipo de lo que viene. Como mencione anteriormente, Los bla bla hacen humor desde el compromiso. Compromiso con la realidad y con risa del otro, con esa risa que por debajo deja preguntas, inquietudes y mil sensaciones.

Tienen distintos números que van desde lo musical, pasando por la danza, el circo, y las actuaciones exageradas. Y todo su despliegue es genial.

En este encuentro nos regalaron además de su presencia y la de Matias Mormandi Pausa, la actuación del multifacético Julián Kartun. No hay mucho más para decir, que no lo diga su nombre ya. Un nombre que se podría sumar al grupo, ya que queda en total armonía con el resto del equipo.

La proyección de energía que tienen con el público es impresionante. La destreza física también, y cuando no, se presenta como fundamento de los gags. El toque de improvisación hace que cada vez que aparecen hagan estallar de risa hasta las lágrimas con números que ya se han visto. Y sin dudarlo, se los vuelve a ver. Ellos cualquier cosa, menos duda.

Lo particular de cada uno, que en suma hacen ese general, que los muestran gigantes como son. Un humor distinto con recursos del bufón y del clown. Combinado con la música en vivo, del pianista, que es un actor más y la música que los propios actores ejecutan en escena.

Gracias por la entrega y dejar todo en el escenario (y eso no es puro bla bla). Y por todos los domingos hacer reír a la gente. A la que puede pagar y a la que no (¡ya que ofrecen un espectáculo al cono!). Un grupo al que no se puede dejar de ir a ver.


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