Crónica y fotos: LOUTA en La Plata


LOUTA EN LA PLATA: ¡ALTO SHOW!


El artista se presentó por segunda vez en la ciudad capital y se despachó con un set compacto y versátil en el Teatro Sala Ópera. Crónica y fotos.


Por Gonzalo Ciampa
Fotos: Gabriela Farfán Borda


Los shows de músicos emergentes muchas veces se distinguen de otros conciertos en cuanto a la expectativa que tiene el público, entendiendo que la sorpresa puede ser aún mayor cuando se sabe que el intérprete está comenzando a ganarse un lugar dentro de la escena. Louta lo sabe, y por eso arribó con toda su teatralidad en la noche del viernes.

Apenas pasadas las 21, Franco Sorgio, de Mundo Perro, y Benjamín Riderelli, de Peces Raros, musicalizaron el ambiente a base de ritmos techno mientras la gente esperaba el acto central moviéndose al compás de lo que escuchaban. Pasadas las 22, la música se apagó, el público se acercó al escenario mientras el telón se corría y, con ambos brazos en alto y puños cerrados, como boxeador que celebra una victoria, Louta se hizo presente con chomba, pantalón de vestir y zapatos y comenzó su performance con “Ponételo bien”.

En un escenario acondicionado por un sillón, flores, veladores, fotos y una mesa en la cual se apoyaba un globo terráqueo, Jaime James, el hijo de Diqui James -creador las compañías de teatro “Fuerza Bruta” y “De La Guarda”- desplegó, junto a los bailarines que lo acompañaron, varias coreografías durante los 50 minutos que duró el espectáculo, en el cual presentó nuevamente “Louta”, el LP homónimo que editó en diciembre de 2016 y que lo trajo por segunda vez a La Plata –su debut fue en Casa Pulsar, en mayo de este año-.

Sin interrupciones, y valiéndose de los recursos tecnológicos que permiten ofrecer un show sin que haya una banda que acompañe, las canciones sonaron pegadas. “Félix” comenzó a enganchar a los presentes y “Cuadradito de prensado”, con Louta y sus bailarines vistiendo pilotos, los motivó aún más. No hubo saludo ni presentación. Tampoco existieron los agradecimientos. La música, el baile y la puesta en escena conformaron la idea central, y todos lo entendieron.

Los temas tienen una identidad definida y presentan una idea o concepto distinto. De esta forma, “Alto Uach” fue cantada entre un marco y una bandera que mostró un cielo pintado; después, solo y con libro en mano, llegó el rap y un pedacito de “One More Time”, de Daft Punk.

“Sigo sin entenderte”, el tema que abre su primer disco, resultó ser uno de los más ovacionados. Su ritmo y la impronta de Louta hicieron que el tema fuese uno de los más celebrados. El telón cerró tras “Uacho”, y a los pocos minutos una burbuja gigante que incluía flores y papeles metalizados en su interior presentó al artista adentro de ella y lo situó en el centro de la sala para interpretar la canción más lenta de la noche: “Un lugar adentro”. Los bailarines volvieron al escenario y, tras destrozar almohadones y cubrir de plumas el ambiente, acompañaron en “Qué bien que estoy”, otra canción muy festejada, que incluyó el estribillo de “Meneaito”, de El General, y donde Louta pidió que todos se agachen para luego comenzar a saltar al ritmo de la música, que también incluyó una fiesta de papelitos potenciados por un ventilador enorme que yacía al costado de la pista. Casi enganchada, la corta interpretación de “Papi Chulo”, de Lorna, cerró el show de Louta, quien, al igual que al principio, se retiró con los brazos en alto y los puños cerrados. Pelea ganada.



















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